martes, 17 de enero de 2017

Las gafas oscuras, las gafas transparentes

El pasado viernes, uno de los componentes del Programa de Psicoeducación para Familiares que dirijo en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo comentó, con gran acierto en la expresión que usó, que el hasta hace bien poco había visto a través de unas gafas oscuras y que es ahora, tras la ubicación en la lesión y el alta a las puertas, cuando esas gafas se han transformado en unas gafas de cristal transparente que van dejando ver lo que realmente será su vida, la de su mujer, la paciente y la de su familia. Una realidad dura, un cambio en la vida al que cuesta adaptarse y una serie de cosas a las que hay que renunciar.


En el mismo grupo, otras personas se ponían esas gafas para evitar que los demás, que los consideraban fuertes, vieran su vulnerabilidad.

Sigo apreciando una gran dificultad para el manejo de emociones y una inhibición para pedir ayuda cuando se precisa para poder trabajar todos estos sentimientos enfrentados.

Se que en los últimos días seguidoras como "La Chica del Jardín" y Elena Batalla han hecho hincapié en la importancia de estar abiertos a todos los "cuidados" que en el Hospital proporcionamos, en dejarse ayudar y orientar en algo que a uno se le va de las manos, un acontecimiento traumático de la envergadura de una lesión medular.

4 comentarios:

Milagros LÓPEZ VERNET dijo...

No hay nada peor que esas gafas oscuras para, como bien dices, no vean tu debilidad pero sobre todo para no ver tu propia realidad y afrontarla, seguir viendo todo con el filtro del pasado, ver de otro color tu presente para que no te haga daño. Hasta que un día te des cuenta de que esas gafas hacen más daño que no llevándolas, no te dejan ver lo que realmente tienes, el cariño de la gente que de verdad está a tu lado y está dispuesta a ayudarte, la nueva vida que puedes tener si te quitas esas gafas y afrontas que la vida es la que es al otro lado de esas gafas por mucho que las pongas.
Por muchas gafas que pongas el resto te ve a ti, tú eres el que no ve

Afrontando la lesión medular dijo...

Las gafas creo que pueden hacer falta una temporada solo para protegernos en momentos iniciales que nos hacen daño y ciegan como cuando nos protegemos de los rayos solares abrasadores pero, finalmente, hay que hacer frente y no esconder la cabeza como el avestruz. Lo que hay que hacer, hay que hacer y esto es afrontar. lo que a uno le viene, vivir, amar y dejarse querer como muy bien dices. No hay pero ciego que el que no quiere ver .

Gracias, Milagros, por tus interesantes reflexiones.

La Chica del Jardín dijo...

Con gafas o sin ellas hay que querer ver, más o menos oscuro, pero ver lo que tienes entre las manos e intentar manejarlo con la mayor soltura posible.

Tras el alta, o te has quitado ya las gafas o más te vale hacerlo, ya que no tienes tantos apoyos como en la burbuja hospitalaria. Tras el alta, e incluso mucho antes, con las salidas de preadaptación, tienes que darte cuenta de lo que hay y VIVIR con total normalidad dentro de lo posible.

No olvidemos que las enseñanzas recibidas y las ayudas nos servirán el resto de nuestras vidas. Este verano en el hospital Clínico, vi claramente cómo muchos profesionales sanitarios, no acostumbrados a este tipo de pacientes, tenían verdaderos problemas para movilizar a Manuel, y lo peor de todo es que no se dejaban aconsejar, ya que ellos son los "profesionales"... Os aseguro que un simple cambio postural era una aunténtica odisea... El día del alta, pretendían montar a Manuel en una grua que apenas sabían utilizar hasta que decidimos intentar pasar a la silla como solemos hacerlo, aparecieros 5 o 6 personas para controlar... sin sentido...

Estas historias te hacen ver que es mejor ver mientras tienes miles de apoyos y sales "aprendido", seguro que posteriormente lo utilizarás...

Sigo en mis trece... no dejeis de participar en todo lo que os ofrezcan, el aprendizaje es fundamental para el resto de vuestras vidas... Esta situeación nos obliga a volver a la escuela, a la ESCUELA DE LA VIDA... Del hospital hay que salir con los deberes hechos y los exámenes aprobados, por el bien de todos y sobre todo del lesionado y sus familiares...

Quitemos las gafas oscuras para poder ver la LUZ, aunque la vida haya cambiado los rayos de luz están en todos los instantes de nuestra vida...

Besos y achuchones "SIN GAFAS OSCURAS"

Afrontando la lesión medular dijo...

Por desgracia, muchos se van sin los "deberes" hechos. No se dan cuenta de lo que algunas enzeñanzas les pudieron haber reportado hasta que están en sus casas.

Algunos se resisten a salir los fines de semana de cara a la preadaptación en parte debido a la falsa creencia de que quien sale los fines de semana es "echado" antes del Hospital.

Mil gracias, Carmen,, por tu fundamentadas recomendaciones que estoy segura que viniendo de alguien que lo sufre en primera persona serán más tenidas en cuenta.