martes, 9 de enero de 2018

Recogiendo lo sembrado en el jardín de la vida (I)


Sucedió ayer. Un paciente, Emeterio, asiste a la Terapia de Grupo con un sobre de tamaño gigante y de color rojo vivo que contenía el fruto de lo que sembró en su vida. Fue casualidad que ese mismo día, Ángela, la residente de Psicología Clínica que está rotando conmigo, tenía prevista una intervención en el grupo con una metáfora, la del jardín. Parecería que todo hubiera estado preparado. En el preciso instante, Emeterio, el protagonista de nuestra historia de hoy nos deja, al igual que otros componentes del grupo, unas enseñanzas basadas en sus experiencias vividas.

Dejo imágenes de la tarjeta gigante y de infinidad de cartas de demostración de amor y afecto que está recibiendo de exalumnos suyos (Emeterio es un profesor de Matemáticas ya jubilado) muchos de los cuales son hoy día también profesores.
También se han sumado sus nietos, familia y muchos amigos que le pagan no solo con gratitud sino también con su tiempo para "cuidarlo" y acompañarlo durante la rehabilitación.



El sobre no fue abierto en la sala sino que me lo dejó para que yo lo viera en privado pero le he pedido autorización para colgar las imágenes en el blog y dedicarle esta entrada.

La Metáfora del Jardín

Kelly G. Wilson y M. Carmen Luciano Soriano plantean la metáfora del jardín para tratar de poner a las personas en contacto con lo que realmente importa en su vida.
Metáfora del Jardín
Supón que eres un jardinero que amas tu jardín, que te gusta cuidar de tus plantas, y que nadie más que tú tiene responsabilidad sobre el cuidado de tus plantas. 

Supón que las plantas son como las cosas que quieres en tu vida, y piensa: ¿cuáles son las plantas de tu jardín? ¿cómo ves las plantas como jardinero? ¿tienen flores, huelen bien, están frondosas? ¿Estás cuidando las plantas que más quieres como querrías cuidarlas?...

Claro que no siempre dan las flores en el lugar que quieres, en el momento que lo deseas; a veces se marchitan a pesar del cuidado; la cuestión es cómo ves que las estás cuidando, ¿qué se interpone en tu camino con las plantas, en su quehacer para con ellas? Quizás estés gastando tu vida en una planta del jardín. En los jardines crecen malas hierbas. Imagina un jardinero que las corta tan pronto las ve, pero las malas hierbas vuelven a aparecer y nuevamente el jardinero se afana en cortarlas y así abandona el cuidado del jardín para ocuparse de ese problema. No obstante, las malas hierbas, a veces, favorecen el crecimiento de otras plantas, bien porque dan espacio para que otras crezcan, bien porque hacen surcos. Puede que esa planta tenga algún valor para que las otras crezcan. A veces las plantas tienen partes que no gustan pero que sirven, como curre con el rosal que para dar rosas ha de tener espinas.

Cualquier jardinero sabe que el crecimiento de sus plantas no depende de su estado de ánimo, sino que cada planta requiere un cuidado sistemático y apropiado y a pesar de ello, nadie puede garantizar el resultado completo con cada planta,... Quizá al jardinero le gustase que el cuidado de una planta diese a la luz una planta con un número de flores blancas de un tamaño preciso, en un tiempo concreto. Pero el jardinero sabe muy bien que la planta puede ofrecer otras flores distintas, en menor número y desprendiendo un olor menos agradable que el deseado, o quizá más. No es algo que el jardinero pueda controlar. La cuestión es si a pesar de ello valora el cuidado de esas plantas. A veces puede impacientarse si la planta tarda en crecer o lo que crece inicialmente no le gusta. Si el jardinero arrancara de cuajo lo plantado y pone otra semilla, nunca verá crecer la planta, y su vida girará sólo en poner semillas sin llegar a vivir cada momento del crecimiento. Otra opción es seguir cuidando las plantas, con lo que ofrezcan en cada momento. 

 Pueden surgir varios planteamientos si extrapolamos las plantas de la metáfora a las diferentes áreas de nuestra vida. 


¿Qué se te ocurre? ¿identificas las plantas de tu jardín? ¿te has olvidado de regar alguna? ¿dedicas todo tu tiempo a cuidar tan sólo una? ¿dejas crecer las semillas que plantaste?

¿Estás contento con el cuidado de tu jardín?

http://psicoproactiva.blogspot.com.es/2013/07/la-metafora-del-jardin.html

Invito a los seguidores a revisar sus "jardines" vitales

Dejo enlace al programa grabado el pasado 15 de Enero en el que se recogen muy bien los Testimonios de los componentes del grupo.

https://www.youtube.com/watch?v=2YKCodNPypM&feature=youtu.be

4 comentarios:

Unknown dijo...

Creo que todos los que tenemos un jardín lo hemos comparado alguna vez con la vida,según el estado de ánimo por el que pasamos. Así asociamos los momentos felices con la primavera, los momentos tristes con el otoño o el invierno...
También hemos sembrado distintas plantas y árboles con mayor o menor exito y estas nos han proporcionado alegrías y frustraciones.
Lo mejor del jardín es el esfuerzo que requiere. Lo peor es cuando al jardinero pierde la ilusión y le faltan las fuerzas.

Afrontando la lesión medular dijo...

Tu eres un buen jardinero en el sentido amplio de la palabra, Felipe. Amante de las plantas y de tu jardín y de tus plantas familiares. Tu familia debe de estar orgulloso y contento de tener un jardinero tan sensible.

Presiento que a medida que has ido haciéndote mayor has ido haciéndote más consciente de la importancia de cuidar no solo tu jardín sino el jardín de la vida.Hay muchas flores en tu jardín, no las descuides.

La Chica del Jardín dijo...

Entiendo la situación del "viejo profesor", se merece el apoyo de todos sus alumnos, al menos en los que dejó huella.

Me viene a la memoria un momento de hace 5 años, aunque yo no era la lesionada si estuve de baja mucho tiempo, cuando pasaba a llevar los partes de baja siempre me veía algún alumno, incluso un día una clase entera llegó tarde a sus quehaceres para saludarme y darme ánimos. Ese día, alguien colgó en tweeter: "Lo mejor del día ha sido volver a ver sonreir a Mayans"... Podeis imaginar la emoción que me entró al leerlo, creo que sin querer, calamos en más alumnos de los que somos conscientes, a pesar de la lucha diaria, en el fondo nos quieren y por supuesto, nosotros a ellos...

Besos mil de "La Chica del Jardín" que aunque no tenga jardín me apropié de uno durante mucho tiempo, y sigo sembrando cada día, no se si recogeré o no, pero ya tengo mucho recogido por el momentos

Gracias florecillas por crecer...

Afrontando la lesión medular dijo...

Precioso y humano comentario con ese cierre "florecillas por crecer..."

Creo que eres de las profes que dejas huella al igual que has sido familiar de paciente que dejaste huella y que sigues aquí abonando este jardín virtual que es el blog.

Siempre os las ingeniáis Felipe y tu para comentar en las mismas entradas ¿por qué será...?

Gracias, Carmen. ¡Es difícil olvidarse de ti
cuando atravieso el Jardín cada día!.