Cuento nº 18
"Farú, el cervatillo que aprendió a volar"
Farú era un cervatillo como todos y como ninguno. Pasaba los días pegando brincos y trepando por los riscos de los Montes de Toledo.
Una noche de verano, misteriosamente, comenzó a sentirse mal. De repente, se quedó inmóvil entre encinas y melojos. Toda su vitalidad se había perdido ipso facto, sin saber por qué.
Al amanecer, una musarañita distinguió a Farú, sumido en sollozos y lamentos. Avisó a sus amigos, si bien sólo podían transmitir algo de paz al maltrecho cervatillo.
Pronto se corrió la voz. Linces, corzos, gatos monteses, tejones y jabalíes se acercaron a consolar a Farú. Entre las hojas apareció Rapsi, una simpática culebra de escalera. “Sé cómo ayudarte. Avisaremos a Martina”. Todos se negaron, temiendo una reacción desmedida de la siempre hambrienta águila imperial. No obstante, Rapsi la llamó.
Martina agarró a Farú con fuerza, y sobrevoló la zona para llevarlo a un lugar perdido. Todos los animales peregrinaron hasta allí. Era un hospital secreto.
Vicente López Puertollano (Ciudad Real), 28 de Noviembre 2018

