lunes, 10 de diciembre de 2018

Votaciones Cuentos presentados al VI Certamen

Cuento nº 18

"Farú, el cervatillo que aprendió a volar"


Farú era un cervatillo como todos y como ninguno. Pasaba los días pegando brincos y trepando por los riscos de los Montes de Toledo.


Una noche de verano, misteriosamente, comenzó a sentirse mal. De repente, se quedó inmóvil entre encinas y melojos. Toda su vitalidad se había perdido ipso facto, sin saber por qué.
Al amanecer, una musarañita distinguió a Farú, sumido en sollozos y lamentos. Avisó a sus amigos, si bien sólo podían transmitir algo de paz al maltrecho cervatillo.
Pronto se corrió la voz. Linces, corzos, gatos monteses, tejones y jabalíes se acercaron a consolar a Farú. Entre las hojas apareció Rapsi, una simpática culebra de escalera. “Sé cómo ayudarte. Avisaremos a Martina”. Todos se negaron, temiendo una reacción desmedida de la siempre hambrienta águila imperial. No obstante, Rapsi la llamó.
Martina agarró a Farú con fuerza, y sobrevoló la zona para llevarlo a un lugar perdido. Todos los animales peregrinaron hasta allí. Era un hospital secreto.
“Cariño, extiende tus alas y empieza a volar”, le repetía cada noche. Todos estaban extrañados. ¿Cómo podía un cervatillo volar? Hasta que Farú lo hizo entre sueños y, al día siguiente, comenzó a brincar de nuevo por los riscos que tanto amaba. 

Vicente López                        Puertollano (Ciudad Real), 28 de Noviembre 2018

Votaciones Cuentos presentados al VI Certamen

Cuento nº 19

"La historia de un empeño"

Un día de Agosto del 2018, Ramón, joven universitario, sufrió un accidente que le causó lesiones en la médula a nivel de las vértebras cervicales. Fue ingresado en el centro de rehabilitación más prestigioso de España, el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo.
Su objetivo primordial fue recuperar al máximo las facultades perdidas a consecuencia de su lesión.
En su primer mes de estancia en el Centro, durante el proceso de rehabilitación, Ramón tomó conciencia de que su empeño principal debería ser prepararse para su integración en la sociedad y disfrutar de una vida plena cualquiera que fuese el resultado de su recuperación.
Llegado el día del alta, acompañado de sus familiares, cruzó la puerta de salida del Centro sentado en una silla de ruedas.
Cerró los ojos y pensó : "Si la golondrina recorre cada año miles de kilómetros para construir de nuevo su nido que le servirá de hogar apoyándose en sus diminutos pico y alas, por qué el no iba a ser capaz de construir una vida personal, familiar, profesional y social, contando con sus facultades actuales".

Ignacio Pérez de Vargas                                                H.N.P. , 28 de Noviembre 2018

Votaciones Cuentos presentados al VI Certamen

Cuento nº 20

“1.800”
Ahora tengo que levantar la cabeza si quiero hablarte. A veces pienso en la cajita de cristal, en los cables y máquinas, en cómo mamá podía abarcar tu cuerpecito y tu cabeza con una mano. ¡Qué sería de ti! Apenas 1.800 gramos de vida que vinieron al mundo antes de tiempo.Cuando por fin llegaste a casa, casi tenía miedo de cogerte en brazos por si te hacía daño.Tan frágil, tan pequeño.
¡Has pasado tanto hasta aquí: etiquetas, soledad, “no puedes”, “no eres como los demás” … y mira dónde estás ahora!. Cuántos sueños e ilusiones. Cuánta fuerza y vida hay ahora donde antes sólo había miedo e incertidumbre. Muchas veces temo lo que pueda venir, siento agobio al pensar que el destino pueda ponerte una prueba demasiado grande, pero al final siempre sabes hacer que se me olvide. Tan despreocupado y optimista, tan resiliente casi sin querer.
Atrás ha quedado ese bebé pequeñito, cuyo futuro ha estado en la cuerda floja tantas veces. Ahora, cuando te miro, solo puedo ver a ese niño valiente que fue capaz de agarrarse a la vida, ver el otro lado y crecer hasta ser el héroe en que te has convertido.



Irene Rodriguez                                                           Madrid, 28 de Noviembre 2018

Votaciones Cuentos presentados al VI Certamen

Cuento nº 21

"Esperanza"
Desde el devastador silencio de una velada sin tu calor, la noche cae y solo me consuela saber que tu espíritu me acompaña.
El viaje es largo; se hace eterno. El camino está repleto de obstáculos que apenas conseguimos esquivar. Caer es una oportunidad para levantarse con más fuerza, pero estamos hartos de tanto golpe.
La vida es injusta y cruel. Nadie merece esto. ¡Qué más da! ¿Acaso podemos elegir? No tuvimos especial suerte cuando barajaron nuestras cartas, o tal vez sí.
Tal vez sí, porque el dolor será efímero y porque algún día esta pesadilla dará paso a un relato de luz y fantasía. Se intuye tan lejano que cuesta imaginarlo, pero se encuentra ahí latente.
Me cuesta horrores aconsejarte paciencia cuando la tienes prácticamente agotada. A veces es preferible acompañarte sin más.
Todo pasa y todo queda”, decía el famoso poeta. Pronto tu enfermedad quedará atrás, así como los episodios de insoportable dolor. Permanecerán tu perseverancia y mi admiración. Llegará, al fin, tu sonrisa.


Pasaremos página. Sentiré nuevamente la paz de tenerte en mi regazo. Superaremos lo sucedido, no lo dudes. Lo superaremos juntos sin peaje alguno. Los gigantes se tornan molinos cuando el amor guía nuestra esperanza. 


Vicente López                                Puertollano (Ciudad Real), 29 de Noviembre 2018

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Cuento nº 22

"No quiero llegar tarde"

En estos días, previos a la llegada de la Navidad, al tiempo que se iluminan nuestras calles y plazas, recibimos múltiples destellos de luz publicitarios, los cuales vienen a enviarnos mensajes como:
"Contagia todo lo bueno de la Navidad"...
"Es posible no saber nada de nuestros seres más queridos y a la vez saber todo de ciertos personajes"...
"Cuando volvemos a casa por Navidad, nos emocionamos y lloramos"...
"Y ¡cómo no!, recordarnos año tras año, que lo mejor es compartir"...
Todos estos mensajes que nos llegan al corazón, que nos traen los mejores recuerdos de nuestros seres más queridos, especialmente de aquellos que ya no están con nosotros, me lleva a hacerme la siguiente pregunta:
¿Por qué motivos, minuto a minuto, día a día, a lo largo de todos los meses del año, no soy capaz de acercarme más a las personas que quiero?
Dejarlo todo para Diciembre no es la mejor opción. Es desperdiciar un montón de oportunidades, únicas e irrepetibles.
Si tardamos mucho en darnos cuenta de ese tiempo perdido, es posible que pueda ser demasiado tarde.
Yo no quiero llegar tarde. ¿Y tú?

Isabel Moya                      Laguna de Duero (Valladolid), 30 de Noviembre 2018

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Cuento nº 23

"Persecución"

Estoy en la cafetería, en breve mi abuelo acaba sus actividades. Aquí llega. Me acerco para darle el primer beso del día, pero, sin darme explicaciones, acelera y  sale disparado. Yo, entre sorprendida y asustada, me voy sin pagar mi colacao e inicio una persecución por los pasillos. Sale a la calle, yo aún  dentro, lo veo por la cristalera. Me estoy poniendo muy nerviosa; a pesar  de que soy deportista no puedo alcanzarlo, esa dichosa silla corre mucho. Le grito pero no me quiere oír, yo sigo corriendo, el corazón me va a estallar, se dirige hacia el Tajo, dobla una esquina, lo pierdo  de vista  unos instantes; respiro aliviada... lo vuelvo a divisar. Ya lo tengo cerca….¡¡ ABUELOOOO   !! ... Me paro, no puedo más, tiro la toalla, se acabó. Pero, de repente, como si de Carlos Sáinz se tratara, frena bruscamente derrapando hacia su derecha, girando ciento ochenta grados, quedando mirando hacia mi…. Yo, entre sonrisas y lágrimas, le pregunto : ¿tienes algo que decirme?... ¡Claro, que esta silla es maravillosa, Claudia, como tú!. Por cierto, ¿has traído pan para los patos?.

Antes de  responderle, alguien me susurró: Señorita, despierte, su abuelo le está esperando, acaba de salir de terapia.

Claudia Cimas                                                         Valladolid, 30 de Noviembre 2018

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Cuento nº 24

"Elmer"

Elmer era un koala que hacía seis meses que se había independizado de sus padres porque ya estaba preparado para buscarse la vida. Además, había conocido a Hanna que, aunque era solo una amiga, presentía que la relación podía tener un futuro.
Un día de primavera se subió a un eucaliptus, se resbaló y se cayó de una de sus ramas rompiéndose las vértebras cervicales. Varios koalas lo llevaron con sus padres porque debido a la dependencia adquirida iba a necesitar ayuda de por vida.
Al principio iban a visitarlo los amigos pero cada vez las visitas se espaciaban más. Hanna fue a verlo también en dos ocasiones pero al poco desapareció sin decir nada.
A los seis meses del accidente, empezó a autocompadecerse. La madre le argumentó que no iba a conseguir nada con esa actitud victimista. Mejor será que te agarres a la vida apoyándote en tus capacidades y aumentar éstas hasta límites inimaginables. Además, hasta que la vida no te pone contra la pared no se puede saber hasta dónde uno puede ser fuerte y afrontar los problemas y superar las dificultades".

Mª Luz Garvín                                        Navahermosa (Toledo), 30 de Noviembre 2018