sábado, 26 de noviembre de 2016

Las lágrimas igualan a todas las personas


¿Recuerdas la última vez que lloraste, ésa en la que tus lágrimas emprendieron su propio camino? ¿Fue hace un mes, una semana, hoy mismo...? Las lágrimas nos igualan a todas las personas al nacer y al vivir. Todos somos parte del misterio de la sal que esconden; nadie puede evitar el fuego del que surgen en las entrañas.
http://www.seguircaminando.com/

La idea y el texto son de Carmen Sara Floriano a la que ya he traído aquí en otras ocasiones.

Ya he comentado algunas veces como hay mucha gente que :

- no quiere que la vean llorar
- no puede llorar
- no cesa de llorar
- la han educado en la teoría de que el llanto es signo de debilidad o fragilidad
- no la dejan llorar

Como dice Carmen Sara en la ilustración superior, hay quien intenta que las lágrimas no se desborden en el frustrado intento de empujarlas hacia dentro y a pesar del nudo que se pone en la garganta.

He oído expresiones tan acertadas como esta : "Yo ya me vengo llorada de casa" para referirse a que uno no debe de empeñarse en no llorar sino en llorar cuando uno está solo. De todos modos, llorar acompañado es un forma saludable de sacar emociones, al igual que lo es reír acompañado, leer acompañado, soñar acompañado, pasear acompañado.

También hable hace años de los cleenex y la función que ellos cumplen


http://afrontandolesionmedular.blogspot.com.es/2013/04/betty-en-el-jardin-la-magia-del-quince.html

http://afrontandolesionmedular.blogspot.com.es/2013/03/la-chica-de-los-cleenex.html

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo procuraba ir llorada de casa, o en el coche, paraba un rato antes de llegar en un bar para recomponerme y llegar mona y con el maquillaje bien puesto, pero con todo y con eso alguna vez se me escapó una lágrima delante de él, no pude contenerme.

Betty dijo...

Había olvidado esos kleenex. Creo que me vendrían estupendos. Si encuentro el momento y las ganas iré a buscarlos y de paso te envío un cargamento o te los acerco. Millones de besos.

Afrontando la lesión medular dijo...

Supongo, no obstante, que si te conocía bien, sabía lo que estabas pasando. No se trata de disimular sino de procurar mantener una actitud positiva y mirar hacia adelante a pesar de la situación tan adversa y traumática.

No es infrecuente que el familiar más cercano saque todas sus fortalezas en los comienzos del trauma y baje la guardia a medida que el lesionado se va recuperando. Hay que estar atentos y pedir ayuda cuando a uno se le vaya de las manos la situación.

Afrontando la lesión medular dijo...

Yo nunca olvidaré esos kleenex y menos tu gesto de gratitud y sensibilidad. La cestita sigue ahí conteniendo algún paquetito. No pongo muchos porque son tentadores por lo atractivos que son y hay algunas personas desconsideradas que se los llevan.

Aunque parezca mentira, estos kleenex de corazones, nubes, etc., quitan hierro al llanto. Me atrevería a decir que alguno llora para poder hacer uso de ellos. ¡Es broma! Utilizo estos pequeños comentarios y consigo sacarle la sonrisa a los pacientes.

Algunos se preocupan por gastarme tantos kleenex. Ya ves, Betty, qué considerados son después de lo que están pasando.

Muchas gracias por asomarte a la ventana y comentar. Espero que poco a poco tengas que hacer menos uso de ellos.

Sonriman dijo...

Buenas noches, El llorar no debe importar, hay muchos motivos qué le hacen llorar , un logro, una alegría, una buena comida, es algo que me hacé desahogarme,y el cuerpo se encuentra mejor,en mi caso no me falta un par de paquetes de kleenex .
Y di son tan bonitos. Te desahogas mejor.
Hoy nos han venido a ver unas amigas, y después de la conversación, recordando la rehabilitación uno se emociona y llora de alegría,hay que hacerlo de vez cuando y no se es +,-,
Si el niño,a que llevamos dentro todos sale en cualquier momento.
Buenas noches,de un lloroncete ,bastante sonriente a todos los blogueros.

Elena Batalla dijo...

Yo fui llorada de casa... pero cuando Jose Luis necesitaba llorar... teniamos una sala para llorar a solas... poco a poco fuimos abandonando los lloros y nos dedicamos a sonreir.. pero creo que nos vino bien llorar juntos!

Anónimo dijo...

Quisiera no llorar porque no quiero
que nadie se apiade de mí pena.
Pero como no llorar si mi alma, llena,
rebosa de amargura y desespero
y mi mente añora lo que quiero.
Pero si ya no puedo contener el llanto
que lave mi lágrima serena
todo lo que me hace sufrir tanto.

Afrontando la lesión medular dijo...

Razón llevas, Manuel. No debemos de privarnos de llorar tanto si es de risa, alegría o duelo por alguna pérdida. Alguna vez hablé de esa expresión o neologismo que inventó Juan Ramón Jiménez "sonllorando". Es bueno llorar en compañía también, como dice Elena.

Acabo de reponer esos paquetitos de kleenex de la imagen, siempre me gusta tener alguno bonito para que se asocie con algo alegre o bueno. Las dos cosas no están reñidas.

Me alegra verte por aquí con esa actitud tuya tan positiva que siempre te acompaña y nos acompaña y tanto aporta, Gracias

Afrontando la lesión medular dijo...

Estoy convencida de que lorar juntos fue una buena terapia. me alegra saber que lo peor pasó y ahora disfrutáis de la vida.

Gracias por no cansarte de asomarte a esta ventana y aportar tu actitud y manera de ver la vida. Hay muchos seguidores anónimos que me dicen que vuestros comentarios les ayudan mucho.

Afrontando la lesión medular dijo...

Muchas gracias, Anónimo, por ese poema tan en consonancia con la entrada. Veo que voy a tener que convocar un Certamen de Poesía.

La Chica del Jardín dijo...

Buenas noches!

Llorar es muy sano, no lo olvidemos, casi tanto como reir.

Yo soy muy mía y me gusta llorar a solas, conmigo que soy quien más me entiende, jajajaja

Aún recuerdo aquellos duros momentos en los que necesité tu ayuda Mª Ángeles, creo que eres una de las pocas personas con las que he llorado sin querer hacerlo. La verdad es que cuando lo recuerdo en la soledad de mi despacho, y después del duro verano que hemos pasado, las lágrimas afloran, pero ya no de dolor sino de alegría de tener a Manuel en casa y muy recuperado, y su positividad contagia a cualquiera.

Creo que el lleva peor las movidas que yo tengo en el cole que no poder andar...

Cuando me levanto temprano y lo veo dormir como un bebé me da energía para el resto del día, a pesar del cansancio físico que llevo a las costillas...

Aquellos kleenex... aquella tarde... creo que nunca podremos olvidarla, Manuel incluido con su superpiruleta de chocolate...

En la vorágine de exámenes no da tiempo ni para llorar, pero si para consolar a mucho adolescente que llora por un mísero examen, con la de cosas importantes que hay que tienen solución complicada, ellos, jóvenes, lloran por nimiedades ¿qué es un examen a lo largo de un curso académico? Por suerte ahora imparto muchas asignaturas "mandanga" de las que solo se suspenden si uno es un cretino...

No temamos llorar, reir, saltar... expresar lo que sentimos... En el mundo en que nos ha tocado vivir hay emociones mal vistas y hay que romper esa actitud...

Siempre me he caracterizado más por la risa y sonrisa que por el llanto, quizás porque de peque era muy blandengue o muy puñetera y lloraba (cerca de mi madre o mi abuela) cuando mi hermana me incordiaba en exceso... Ahora se que soy dura, e intento sacar las emociones al exterior, aunque llorar me guste más en privado...

Besos con lágrimas de alegría y emoción

Afrontando la lesión medular dijo...

Gracias por tus confidencias, gracias por tus palabras.

Se me olvidó decir que a la gente no solo le da vergüenza que la vean llorar sino que le da mucho pudor "desnudarse" y hablar de sí, de su debilidades y de sus fortalezas, de sus miedos, de sus penas, de sus amores y desamores.
¡Qué suerte tiene los chavales de dar con una profe como tú y que haya pasado por una experiencia como la tuya!.
Yo nunca olvidaré aquella tarde en el jardín que tu no te quisiste perder, los kleenex, los chocolates surtidos y la piruleta super para Manuel.

Besos emocionados, besos agradecidos.

Milagros LÓPEZ VERNET dijo...

Hay quien me dijo, yo no lloro, soy un campeón.
Yo pienso lo contrario, llorar nos hace personas, dejar las lágrimas dentro hace que aquello que las provoca nos coma por dentro, no llorar es lo mismo que no querer reconocer lo que nos hace daño, no querer enseñar a nadie ni a nosotros mismos lo que nos hace débiles, por lo que sufrimos

Afrontando la lesión medular dijo...

El problema de estos "campeones", Milagros, es que desde pequeñitos los educaron en "los niños no lloran". Es difícil cambiar el "chip".

Con todo y con eso, es en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo donde he visto llorar a más hombres, superando, incluso, a las mujeres. Más, si se trata de familiares.

El llamado "sexo débil" demuestra su fuerza para afrontar y "cargar bien la mochila".