viernes, 16 de noviembre de 2018

El sueño que no pudo cumplir Marcelo


He sentido enormemente la pérdida de este paciente el pasado mes de Octubre. Le había dedicado esta entrada en el blog y la suerte no le acompañó y se fue sin haber podido cumplir su sueño.

https://afrontandolesionmedular.blogspot.com/2018/06/el-adagio-de-marcello.html

Acabo de leer un libro "Una suerte pequeña" de Claudia Piñeiro y he pensado en Marcelo. Extraigo este fragmento del mismo :

"Hay ciertos acontecimientos que están destinados a suceder, no hay escapatoria, no hay circunstancias que pudieran haberlos evitado. La hoja de ruta de nuestra vida tiene marcada en el camino pasar por esa estación y uno, haga lo que haga, pasará"(Pág. 128).

No me atrevo a reafirmarme en esta frase que no comparto del todo. Invito a los seguidores a una reflexión.

De nuevo vaya por su eterno descanso este Adagio que no pudo oír junto a su esposa bajo el árbol.

https://www.youtube.com/watch?v=tjLoOmDddgk

3 comentarios:

Milagros LÓPEZ VERNET dijo...

DEP

En cuanto a la cita que añades creo que es más fácil decir que nuestra vida ya viene fijada independientemente de lo que hagamos a reconocer que hemos sido nosotros los que hemos elegido o la comodidad de decir para qué vamos a pelear por algo si total hagamos lo que hagamos está decidido.

Lo de que el destino está marcado es una visión laica de dios marca nuestro destino.

Yo he tomado mis decisiones y tengo lo que tengo o estoy donde estoy por ellas. Lo demás es falta de responsabilidad.

Afrontando la lesión medular dijo...

Esta teoría explica en parte lo que tu dices.

El locus de control es una variable de la personalidad, relativamente estable, que representa la atribución que una persona lleva a cabo sobre si el esfuerzo que realiza es o no contingente a su conducta. Existen dos extremos del continuo: locus de control interno y locus de control externo.

El locus de control interno ocurre en caso de que un individuo perciba que el evento reforzador en concreto es contingente con su propia conducta. Es decir, que la persona percibe que lo que ha ocurrido externamente es gracias a su comportamiento y tiene control sobre las consecuencias externas. Por ejemplo, una persona con locus de control interno atribuye su felicidad a sí mismo. Si quiere ser feliz, puede trabajar en ello.

El locus de control externo sucede cuando el individuo percibe que un evento externo ha ocurrido de manera independiente a su comportamiento. Por tanto, el individuo asocia al azar, a la suerte o al destino, el acontecimiento que ha ocurrido. Por ejemplo, una persona con locus de control externo atribuye su felicidad a otra persona o a la situación.

Milagros LÓPEZ VERNET dijo...

Pues yo soy una "loca" del control interno y reconozco que a veces tomo muy malas decisiones.