viernes, 30 de abril de 2021

La infancia que todos llevamos dentro (I)

Hoy quiero colgar este relato en tres actos, de uno de nuestro seguidores, Mariano Rivera. Es un relato autobiográfico. Se trata de semblanzas de infancia con un cierto toque pastoril que el autor me hizo llegar para que los colgara a modo de tres relatos para participar en el I Certamen de Primavera. Al no cumplir las normas de extensión exigidas en el certamen, no las he podido colgar pero no quería dejar de publicarlos de modo que lo cuelgo y abro un nuevo apartado bajo el título "La infancia que todos llevamos dentro" por si algún seguidor se anima a hablarnos de la suya.


Primer día de trabajo

Aquella mañana,  yo estaba despierto cuando mi madre entró en la habitación a llamarme con cuidado de no despertar a mis otros tres hermanos  pues todos dormíamos juntos, la casa y la economía no daba para más. En la cocina ya me esperaba mi padre, con la lumbre encendida calentando el desayuno :“vamos hijo, hay que espabilarse” me dijo, mientras yo quitaba una gruesa capa de nata del tazón de leche con pan.¿dónde vais hoy? preguntó mi madre. A casa de don Luis, a la finca “El Paraíso”, arreglaremos el tejado del secadero”, contestó. Era mi primer día de trabajo, tenía 14 años y estaba asustado y expectante sin perder detalle de nada. Con los nervios había dormido poco y mal, en mi memoria las palabras de mi amigo Josete, el me decía que "los hombres trabajando no tienen que quejarse, aunque les duelan los brazos y las piernas,y no tienen que demostrar miedo porque entonces son unos blandos”.–“Ten cuidado Manuel”- dijo mi madre, esos tejados están muy altos, cómete el bocadillo que llevas, haz lo que te diga el albañil , no seas contestón, y demás  advertencias, consejos de una madre llevada por una mezcla de preocupación y ternura. La mañana despuntaba ya entre dos luces, cuando salimos por el zaguán que da al patio, era primavera y las golondrinas entraban y salían veloces a sus nidos colgados de las vigas del techo. Caminando calle abajo, oímos el sonido hueco y fuerte de los cascos de las mulas al aproximarse a beber, señal que llegábamos a la plaza del pilón. Continuamos callejeando hasta la salida del pueblo, dónde estaba la panadería, el bullicio de la gente y un olor agradable a pan recién hecho lo inundaba todo. Allí nos unimos con el albañil (un hombre alto y con gesto serio) y con su ayudante algunos años mayor que yo. Tomamos el camino de la Vega hacia el río, aquí el frescor del amanecer se hacia notar, con las lluvias primaverales los bordes del camino estaban repletos de amapolas que destacaban su color rojo sobre la hierba verde.

 Primavera en el campo

Los lirios morados se alineaban con los cercados de piedra de los prados. En este tiempo lleno de margaritas, desde allí un buche, inmóvil nos miraba con sus ojos grandes y su aspecto de muñeco de peluche, para repentinamente salir corriendo moviendo la hierba y dejando un intenso olor a manzanilla. Más adelante, varios melocotoneros en flor tiñen de rosa la huerta del “Tío Colorín”, le llamamos así por tener la tez muy  pálida y cuando nos ve merodeando por allí, nos grita: “ay ladronzuelos, como os coja quitándome la fruta, os llevo al cuartelillo” y se le ponen las mejillas ruborizadas de un color rojo encarnado, como pintadas. Es primavera y a nuestro paso las plantas nos muestran todas sus variedades, aquí unas flores moradas en forma de campanillas, allí la retama con su flores amarillas, las flores del ajo silvestre lucen como bolitas rosas en medio de los herbazales. Los campos de cereal bordeado de árboles frutales ofrecen cobijo a los pájaros para poder anidar. El canto de una oropéndola delata su posición sobre una rama seca, cómo ave exótica, destaca por su color amarillo dorado. Y pienso en mi amigo Josete, seguro que diría: “está de pechuga, fijo que no le fallaría con el tirador, tendremos que venir por aquí explorar”. Con 14 años despreocupado de todo, los pensamientos son esos“ vivir jugando”. Ayer correteaba por estos campos, como un niño ajeno a las responsabilidades de la vida y hoy echo de menos esa niñez, sin haber salido aún de ella. Entramos en la finca por un camino bordeado de perales formando un túnel con sus ramas en flor que nos envuelven por completo, el zumbido de las abejas en las flores y el olor de estas nos deleita los sentidos. Al fondo, se ve una casa grande, envuelta en la bruma del río, con enormes y altas chimeneas (donde incluso las cigüeñas han podido construir sus nidos) y flanqueada por dos gigantescos nogales. Me preguntó si mi padre, pudo elegir este idílico lugar para que yo no olvidara mi primer día de trabajo.

Finca “El Paraíso"

Nos recibe Claudio, el encargado. –“Buenos días, a ver si arregláis bien los tejados y sobre todo no dejéis ni un pájaro, hacen sus nidos levantando las tejas, se llena todo de goteras y después se pudre el tabaco. Tras conversar ambos un rato, el albañil asiente con la cabeza y nos dirigimos al secadero, un edificio imponente de unos diez metros de altura, con una construcción característica, llena de ventanas a modo de rejilla de ladrillo, por donde el viento entra, formando corrientes de aire que secan el tabaco. En el interior todo está en penumbra, con una luz difusa como en una iglesia. Subimos al tejado desde aquí, por unas escaleras de madera, que no ofrecen ninguna seguridad, hasta una buhardilla. El trabajo consiste en levantar dos filas de tejas de la parte superior, con lo que queda al descubierto la canal inferior para poder limpiarla. -Tú colócate aquí en la parte alta, en el caballete, no te acerques a la orilla del tejado y no corras aunque salgan avispas, no sea que te vayas a caer y tengamos algo que lamentar-, me indica el albañil. El tejado tiene mucha inclinación, además los compañeros cuentan historias algo maliciosas, consciente de mis preocupaciones como novato. Sin esperarlo, al levantar una teja, sorprendido veo cuatro huevos y reconozco que es un nido de mirlo. Tengo que tirarlos abajo, es mi obligación, pero tengo dudas y  el albañil me nota algo. –“Vamos chaval que es para hoy, tenemos que terminar este lado esta mañana”. Tiro algo de fusca del nido al aire, disimulando  y algo nervioso, le respondo:” mira un nido abandonado, estos pájaros ya han volado”. Con cuidado vuelvo a colocar la teja en su sitio. Miro hacia el campo, desde aquí arriba todo es como una alfombra de flores y árboles y allí, posada en una rama alta del nogal, sin perder uno solo de mis movimientos, aquella mamá mirlo, me observa, yo la miro y como si tuviésemos  un lenguaje común, para poder entendernos, levanto algo las manos, queriendo expresarle “tranquila están a salvo”. Vuelvo a recordar a mi amigo Josete, si me viese diría  que soy un blando y pienso “buah"es un niño, todavía está en eso de cazar pájaros. Era un día de primavera y todo estaba en orden en el paraíso.

Mariano Rivera                         Calera y Chozas (Toledo), 29 de Abril de 2021



domingo, 25 de abril de 2021

Vivir en conexión con la naturaleza

Las fotos que me ha hecho llegar de su localidad, Enrique, marido de una expaciente, Mª Paz Martinez Calvo, me han inspirado esta entrada. 

Miranda de Ebro (Burgos)


Al igual que durante el confinamiento del pasado año la gente que vivió en el campo, en espacios abiertos o pudiendo salir a una terraza, fue capaz de afrontar esa etapa mejor, en la calidad de vida de los lesionados medulares estos ambientes en la naturaleza también van a influir.

Algunas cosas que hacen la l.m. y sus secuelas y la vida, tras el alta hospitalaria, sea más llevaderas 

- rodearse de naturaleza (paseos accesibles por sendas, carriles adaptados, paseos marítimos)

- cuidar jardines

- tener plantas

- cultivar un huerto en casa o en el campo en cajoneras adaptadas


Animo a los seguidores y familiares a que me hagan llegar sus fotos para irlas colgando.

Me van enviando fotos 

Tina Ruiz de su patio




José Luis Montoya de su lugar preferido : El Paseo Marítimo de S.Pedro del Pinatar y Santiago de la Rivera. Se ve, incluso desde la azotea de la casa.




Javier Lázaro en Laguna de Duero (Valladolid)





Fernando Escribano y su mujer María de Palma de Mallorca, su nueva residencia y sus rincones y lugares favoritos





Las de Féliz J. Martinez en Viana de Cega, su lugar de residencia actual

domingo, 18 de abril de 2021

El Paciente "Experto" (II)

Llevo un tiempo editando entradas dedicadas al grado de la experiencia. Se trata del valor y el potencial que tienen los pacientes veteranos, que hemos venido en llamar "pacientes expertos", con su testimonio de superación y buen afrontamiento.

Lidero un grupo de trabajo en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, llamado "Paciente Experto" en el que hemos ido queriendo incorporar la experiencia de los veteranos en formato de vídeo en el que cuentan de forma clara, concisa y directa (grabados en HNP) su experiencia. También se han incorporado algunos pacientes ingresados en la antesala del alta que tienen mucho que decir.

Pacientes veteranos que han grabado ya y cuyos vídeos se están pasando por el Canal

- Miguel Letón

- Mamen Movellán

- David Escalada

- Vicente Orts

- Miguel A. Morcuende

- Juan de Dios Villegas

- Carmen   (Asistente personal de Juan de Dios)

- Nuria

Pacientes ingresados que han grabado

- Juan Carlos

- Addi Mata

- Sergio Maldonado


El segundo proyecto

Se les pide a los pacientes que se graben en su entorno y nos enseñen su día a día cada uno centrándose en un perspectiva diferente , unos lo han hecho desde el deporte, otros desde un día en la vida de una persona con l.m, "Estos vídeos solo se usarán en el Canal interno de HNP.

Cuando le pedí a algunos de mis expacientes su colaboración, la respuesta fue inmediata . Así han grabado ya 


- Miguel Letón

- Tina Ruiz

- Fabiola Moro

- José Luis Montoya

- Mª Teresa Navarro

- Francisco Javiér Peña "Fran"

- Mariano Rivera


Están pendientes de hacerme llegar sus vídeos

- Virginia Pérez

- Vicente Orts

- MªJosé Aguilar

- Mamen Movellán

- Milagros López

- César Herencias

- Gonzalo Abrio

- Javier Calleja

- José Luis Iglesias


NOTA : Cualquier seguidor que quiera hacernos llegar sus vivencias-experiencias en forma de vídeo, estaremos encantados de recibirlas y se puede comunicar conmigo a través del correo

mpozuelo@sescam.jccm.es


Continuará....

miércoles, 7 de abril de 2021

Mi amigo Pedro, sus nietos Lucas, Martina e Iciar y sus hijos Ana y Javi : Familia Herranz

Rescaté a Pedro Herranz durante la pandemia cuando me di cuenta de que no estaba recibiendo apoyo psicológico. Vi una nota de Esmeralda, su Terapeuta Ocupacional, que me hizo seguir la pista para ver qué pasaba. Pedro es uno de tantos "pacientes retos" en los que nos volcamos a sabiendas de que nuestras intervenciones y plena dedicación no caerán en saco roto y al final tendrán su recompensa, la del paciente y la nuestra.

Durante su hospitalización se vio afectado, como otros pacientes, por las consecuencias derivadas de la pandemia y el confinamiento tras decretarse el Estado de Alarma. En Pedro se sumaba la sordera y unos audífonos que no funcionaban, nunca supe si por falta de pilas, o por interferencias molestas que hacía al paciente abandonarlos, pero el caso es que a la dificultad de adaptarse a la silla, al paciente se le unía el aislamiento social por la sordera y la mascarilla.

A pesar de que a Pedro le iban sucediendo una tras otra diferentes complicaciones fue saliendo de todas.

He recibido un gratísimo correo de su hija Ana en el que me devuelve un feedback del día a día de Pedro.

Estaba esperando que me llegaran unas fotos suyas que muestren cómo es un día en la vida de un l.m. tras el alta. Hoy las recibo y las cuelgo.


Con Mario : Su Asistente Personal que le hace la vida más fácil y que se ha convertido en un amigo inseparable

¡Qué alegría ver a Pedro con esa sonrisa y eso que le acaban de operar del túnel carpiano!


Lucas, Martina e Iciar con Javi y Ana


Lucas, el nieto menor, al que Pedro llevaba al colegio y dedicaba mucho tiempo, es un amigo inseparable. Pedro dice que es "su tercer brazo".


Me encanta ver cómo se involucra en todos los aspectos de su educación. Lo vemos en una visita al Museo Arqueológico de Madrid, una actividad organizada por el colegio.


También callejeando Madrid con su hijo Javi y el pequeño Lucas


Con los amigos 

Aunque ahora con la pandemia todo está muy limitado y no pueden llevarse a cabo los encuentros semanales que mantenían con el Grupo de Expedición a la Antártida.

No llegué a conocer a Javier, el hijo de Pedro, mellizo de Ana, Pedro me hablaba de él igualmente maravillas, como de su hija Ana. Creo que las imágenes lo dicen todo.

No puedo cerrar esta entrada sin colgar estas palabras que Pedro me hizo llegar a través de su hija 

El mejor regalo que un paciente pueda hacerme

"Hola María Ángeles, quería mandarte un abrazo fuerte y agradecerte las atenciones que has tenido conmigo. Me estoy adaptando a la silla de ruedas".

Gracias, Pedro y familia por compartir.



sábado, 3 de abril de 2021

I Certamen de Primavera : Relatos presentados

 NOTA : Esta entrada solo está para colgar los relatos. En ella no se pueden hacer comentarios.


Relato nº 1                            "Primavera"


Febrero. Un viento frio del norte hace inhóspito el paseo diario por el jardín, solo las euphorbias, los aloes y el almendro tienen la gallardía de mostrar sus flores al vendaval. El resto del jardín parece muerto, los arboles y enredaderas de hoja caduca permanecen desnudos, los arbustos podados muestran sus muñones, las cepas de las viñas parecen troncos secos y no se puede atisbar en ellas ni el menor vestigio de yemas. Final del invierno.

Marzo. El viento se ha calmado y una manta de nubes abriga la tierra. El paseo hace descubrir promesas, los bulbos emergen del suelo que ha velado su reposo y presagian la aparición de flores multicolores, las cepas muestran sus primeros brotes que desarrollaran los sarmientos y los racimos de uva moscatel, las higueras se pueblan de hojas y aparecen los higuillos que serán deliciosos en agosto, los mangos y aguacates se llenan de flores y, sin transición, aparecen pequeños frutillos, las glicinias dejan ver sus racimos de lagrimas blancas y violetas, los rosales nos regalan el esplendor sus primeras rosas, los hibiscos florecen, los lamprantus se abren al sol como llamaradas y se cierran al anochecer….. Es como una explosión de vida. Es la primavera. 

En un banco del parque se han sentado dos adolescentes enamorados, cansados de vagar por la ciudad sin rumbo y sin dinero, se miran a los ojos y, simultáneamente, avanzan sus caras para darse el primer beso. Sus caras se iluminan y permanecen silenciosos para saborear la experiencia. Es la primavera. 

Dos ancianos se encuentran en el pasillo de su casa y vacilan un momento para dejar paso, ambos se mueven en el mismo sentido cortándose el paso y acabando con una carcajada, un beso y un abrazo. También eso es la primavera.


Felipe Vila                                                      Málaga, 2 de Abril de 2021


Relato nº 2                               "Primavera"

Me dices que llevas años esperando que la primavera llegue a tu vida. Que tu verano fue largo y caluroso. Que luego llegó el otoño y llorabas y llorabas sin saber bien por qué. Después vino el invierno, frío. El dolor se agudizó, tanto que se llevó hasta las ganas de lamentarte, te dejó sin lágrimas. Y me preguntas ¿cuándo llegará mi primavera? 

Mi respuesta, amigo, ya la hemos hablado más de una vez tu y yo. Ambos conocemos a personas que creyeron que encontrarían su primavera en el dinero, en casas grandes y bonitas. Otras, en el éxito profesional. Y también a quien, lo que más deseaba, era una familia. Lo consiguieron y, sin embargo, siguen esperando su primavera. Yo te digo que mires a tu alrededor, limpies y des una mano de barniz a lo que te guste y que te desprendas de lo demás. No pienses en dar una segunda oportunidad a lo que no te conmueve, a quien te hace padecer. La primavera está en lo que te estremece, en lo que te hace reír, en quién te escucha y te agarra la mano para caminar juntos el sendero de baldosas amarillas que llega hasta Oz. 


Encontré estos párrafos en lo que parece una carta, sin remite ni destino, entre un montón de papeles viejos en el trastero de mi casa. Serán sobre las seis de la tarde. Es sábado y veo a través de la ventana que algo está pasando ahí afuera; hay una luz brillante y amarilla, maravillosa. El cielo, impresiona, se está volviendo gris plomo. La temperatura es realmente agradable. Empieza a oler a tierra mojada. No hay duda, la primavera ya está aquí. Y a Dios pongo por testigo -como dijo la señorita O’Hara- de que nunca la dejaré marchar porque, esta es mi primavera. 


Sol Villanueva                               Toledo, 3 de Abril de 2021



Relato nº 3                                       "¡Ya es Primavera.....!"



¡Ya es Primavera...! Todos los años, con estas palabras acompañadas de sugerentes imágenes, una importante cadena comercial me anticipa y recuerda su inminente llegada, mostrándome los nuevos colores que deben completar el armario de esta primavera.

Quizás por el momento tan especial y complicado que atravesamos, motiva recibirla con más fuerza que nunca, con los brazos abiertos y con los cinco sentidos prestos a percibir todas las sensaciones que trae consigo.
Después de una larga travesía invernal, con la visita inesperada de "Filomena" y su manto blanco de nieve, el 20 de Marzo reapareció ella de nuevo, iluminan do el renacer de los campos, con sus partículas de polen navegando en el aire, con las flores desprendiendo todos sus variados aromas y con la percepción de olor a hierba recién cortada...
Es el momento de salir y disfrutar, enfocar el objetivo de mi cámara y capturar la belleza de colores, contrastes y momentos únicos que me proporciona la naturaleza.
Pero también, puede y debe ser el momento y la oportunidad de revisar, enfocar y reencuadrar mis objetivos personales.
En esta nueva primavera es más necesario que nunca recuperar las "viejas" ilusiones, esos proyectos aparcados sin fecha y sobre todo disfrutar al máximo de la cercanía, aunque sea restringida, de la familia y de los amigos.
Es el momento de quitarme ese manto oscuro que no me deja ver toda la luz y sacar de “mi armario primaveral”, algo que me aporte frescura, transparencia y color.

Cuántas veces hemos escuchado y repetido el viejo refrán "La Primavera la sangre altera", fundamentado en el renacer y alteración positiva de esas sustancias del cerebro, tan necesarias para impulsar nuestro ánimo.
Seguro, que, cuando alcance esas notas de frescor y color dentro de mí, lograré incrementar mi serotonina.
¡Vale la pena intentarlo!

Javier Lázaro de la Calle                                     Valladolid, 4 de Abril de 2021


Relato nº 4                       "Primavera en el corazón"


Tras un año de retiro obligado, el tiempo pasa factura, hay días en que al ánimo le cuesta remontar. Hoy tras una noche gélida sale el sol, van floreciendo las plantas, se oye el gorjeo de los jilgueros y los campos retoñan. Comenzamos a salir del letargo.

Igual que caldea las raíces, los rayos del sol abrigan las mías. Y con una taza de café entre mis manos y frente al astro rey, cierro los ojos y escucho como me habla el mundo que me rodea. Disfruto del despertar de la primavera. Pasan unos vecinos esbozados en sus mascarillas y nos saludamos con cordialidad. Es gratificante poder hablar, aun manteniendo los dos metros de distancia, poder comprobar que seguimos vivos superando aciagos meses.

Sigo frente al sol, pasa un desconocido andando ligero, saluda con timidez. A los diez minutos vuelve a pasar. Y tras otros diez minutos vuelve a aparecer, pero esta vez se detiene, con una leve sonrisa deja en el muro de la fachada un ramillete con bocas de dragón silvestres amarillos y margaritas. Sin mediar palabra le agradezco su gesto con una sonrisa. Retoma su camino y le despido con un ademán de la mano.

Coloco las flores en un jarroncillo y enciendo una vela, prendo un Palo Santo. Poco a poco se esparce el humo llenando la habitación con su aroma dulce y leñoso, mientras susurro: que el espíritu del Palo Santo limpie y proteja este hogar. Que esta madera sagrada atraiga a este hogar las mayores bendiciones y fortunas. Gracias. Gracias. Gracias.

Siento como las cadenas que me oprimían se hacen añicos. La vida es bella si podemos vislumbrar los pequeños detalles de cada día y apreciarlos, porque esa es la felicidad, los pequeños y brillantes fragmentos de lo cotidiano.

 Dolores del Cerro                               Toledo, 9 de Abril de 2021


Relato nº 5                  "Haru" (Primavera) 



Mi amiga Taka es japonesa, vive en Toledo y es una pintora maravillosa. Ella me dice que esta época es la mejor para imprimir de colores el lienzo. Ellos llaman a la primavera “haru”.

Hoy hemos cargado el coche con el caballete, los pinceles, los colores y una silla plegable y nos hemos ido a la carretera del Valle, cerca de la ermita. Pero antes de ponerse a pintar hemos contemplado el paisaje con una humeante taza de té.

Y sin darnos cuenta nos hemos enfrascado en una charla. Dice que echa de menos su tierra. Yo le contesto que es lógico, pero todo en esta vida tiene sus ventajas e inconvenientes. No la hubiera conocido sino se hubiera venido a vivir frente a mi puerta, en mi escalera. Admiro su educación y respeto, su forma de tratarme, ella me ve a mí y jamás he notado sus ojos en mi silla de ruedas. A veces intenta ayudarme, casi siempre le digo que puedo, que ya le pediré ayuda cuando la necesite. Y es entonces cuando me hace una genuflexión con las manos juntas.

Seguimos charlando, contemplando el verdor del Valle. Me cuenta que en su tierra todo se llena de tonalidades pasteles con el sakura, uno de los momentos más importantes en Japón por la floración de los cerezos, en el parque Hirosaki. La vida es como las flores del cerezo, en ellas se une lo viejo y lo nuevo, vale la pena contemplarlas aún en su declive.

El silencio nos acalla y Taka coge su pincel. Frente a nosotros hay un almendro en flor y de fondo la magnífica ciudad de Toledo, comienza a plasmar el espectáculo que observamos. Tras varias horas ya se percibe el cuadro con las flores perfectas quitando protagonismo a la ciudad.

Dolores del Cerro                                 Toledo, 9 de Abril de 2021


Relato nº 6                          "¡Añorada Primavera!"


 

Trato de recordar, sin gran esfuerzo, pero sí con cierta dosis de nostalgia y a su vez inmensa alegría, esas pequeñas vivencias de mi niñez en una primavera del 67 y no puedo por menos que retrotraerme a la época colegial y muy especialmente al mes de mayo.

 

Ese luminoso mes, en el que las flores se convertían en protagonistas, donde cada día, al llegar a clase, un nuevo dibujo pleno de colorido y esmerada elaboración nos esperaba, inundando su encerado y no dejando de provocarme gran sorpresa y admiración.


Diferente variedad de flores, como rosas, amapolas, lirios, jacintos, calas, azucenas, jazmines, claveles, ... renacían cada mañana, siempre relucientes, con dibujos muy precisos en detalles, encabezados con el nombre de la flor elegida, cogiendo protagonismo sobre el fondo oscuro de la pizarra, y todo ello gracias al tesón, paciencia y destreza con las tizas, del siempre recordado hermano Francisco, mi buen profesor y hábil dibujante.

Por cierto, nunca me atreví a preguntarle cuanto tiempo empleaba en su realización y en qué momento de la tarde/noche lo podía llevar a cabo, ¡a mí me parecía casi milagroso!


El interés que él despertaba en todos y cada uno de nosotros, sus alumnos, nos animaba con gran entusiasmo a trasladar a nuestro cuaderno de trabajo, el dibujo de esa sorprendente flor diaria, repitiendo e imitando lo mejor posible, sus trazos y colores.

Éste lejano, pero a la vez grato recuerdo, me hace renacer esa actitud ilusionante de cada día y me invita, ahora más que nunca, en la situación actual, a imitar nuevamente a mi profesor, a dibujar y mostrar, en "mi pizarra de expresión y generosidad", la extensa gama de colores de esa  bonita y añorada Primavera.


Será una forma más que merecida, de agradecer a Francisco su empeño y dedicación, al mismo tiempo que un intento de gratificar a las personas que están a mi alrededor.


Javier Lázaro de la Calle                                     Valladolid, 12 de Abril de 2021




Relato nº 7                                        "¡Abre a la Primavera!"




Sol Villanueva                                            Toledo, 12 de Abril de 2021



Relato nº 8                                       "La Primavera"


Recuerdo aquel día de primavera, que amaneció para Ella.

Fue esa mañana que Ella se despertó, como hacia tiempo que no recordaba…

Despertó, porque aquella noche sí que durmió; y despertó de un amargo sueño que la tuvo años en vela y no la dejaba dormir.

Y fue a partir de esa mañana… cuando empezó a vivir, como hacía tiempo que no vivía, con ansia viva de vida por vivir su vida.

Y Ella empezó a quererse, porque atrapada en su forma de verse, no aceptaba que la vida le estaba dando otra oportunidad.

Ella se obsesionó con la idea de que nadie así la querría. Se esforzaba por querer que la quisieran y dejaba de quererse para complacer a los demás.

Ella sabía que estaba enfermando, por esa obsesión enferma de no sentirse aceptada y por no aceptar la realidad.

Y cansada de vivir una vida, que no era la vida que ella quería, se enfrentó a sus miedos, venció sus temores, abrió sus alas y aprendió a volar.

Ese día, Ella empujó su silla con más fuerza y valentía que jamás pensé que lo haría. Miró al frente con la frente erguida y liberada de sus amargos sueños, abrió sus ojos y abrazó a su nueva vida.

Y fue a partir de aquel día que Ella aprendió a decir lo que sentía; a sentir lo que valía, a soñar lo que quería y comprendió que le sobraba con tener lo que tenía.

Vida solo hay una y a Ella la primavera se la regaló aquel día.


Inma Sevilla                                            Toledo, 19 de Abril de 2021



Relato nº 9                               "Las mariposas anuncian la primavera"


La presencia de la mariposa en el jardín, anuncia la primavera. 

Es la vida que brota, los almendros se visten de blanco y la naturaleza despierta para cubrir de verde el campo y de hojas los árboles. La imagen que ofrece la mariposa es de delicadeza, respeto y elegancia. Me maravilla ver tanta vida en una frágil criatura. Me gusta observar cómo revolotea entre las plantas posándose con tanto cuidado de manera tan liviana.

Las mariposas son de primavera. Son muy frágiles, pero muy bellas. ¿Qué buscarán? Porque todos, de alguna forma, buscamos algo aunque no sea con la delicadeza de la mariposa.

¿Por qué el ser humano es capaz de matar a una frágil mariposa sin propósito alguno?

No espantes a la mariposa de tu jardín, tiene una labor que hacer, así es la naturaleza, esencial, no superflua.

En la primavera se corre el telón del tiempo y la vida empuja la máquina de la existencia que riega la creación.


Pedro Ruano                                     Toledo, 20 de Abril de 2021



Relato nº 10                          "Florecer por dentro"


Me gusta decir que soy observadora de la vida, porque considero que aprecio los detalles. Hace poco, descubrí algo en lo que quizá no hayas pensado… y es que el ser humano también florece. No es algo solo de flores; por raro que parezca, es algo que puede suceder en cualquier momento (a veces más de una vez) y si presenciarlo es todo un espectáculo, vivirlo es algo indescriptible. Intentaré contártelo lo mejor que sepa, aunque cabe la posibilidad de que te resulte familiar porque tú mismo ya lo hayas hecho alguna vez.

Primero: ¿Cómo sabrás si floreces? Fácil. A veces se nota un cosquilleo, como un brotar suave y lento que sube desde el estómago. Otras veces es una sensación cálida, como cuando te sientas al sol una mañana de primavera. Sin darte cuenta sonríes. En ocasiones hasta cierras los ojos o se te llenan de lágrimas, pero no estás triste. Te sientes ligero y robusto a la vez, capaz y valiente. Así lo he sentido yo alguna vez.

Hay montones de formas de florecer. Cada uno termina encontrando la suya, aunque sea sin querer: al tender la mano a alguien que lo necesita, o simplemente quedándote en silencio a su lado y en disposición de ayudar; cuando cantas o bailas como un poseso, o cuando te ríes tanto que hasta te duele. Quizá esta mañana te has mirado al espejo y te has sentido genial por lo bien que te ves; tal vez hayas sentido que te llenas de amor por algo, por alguien o por ti mismo; o hayas encontrado una gran satisfacción al aprender algo nuevo; incluso al comprobar que viejos talentos siguen latiendo dentro de ti. Ahí también has florecido.

Si después de contártelo todavía crees que no lo has sentido, no te preocupes, llegará.


Irene Rodriguez                                  Tomelloso (Ciudad Real), 20 de Abril de 2021



Relato nº 11                       "El despertar de la madre tierra"


Dos gotas de agua cayeron en sus ojos y lentamente los abrió. Se desperezó con calma y se incorporó. El aire llegaba fresco y le traía el olor del bosque que la esperaba fuera del hueco de aquel árbol donde siempre se cobijaba para pasar el invierno. Era hora de levantarse, así que se puso en pie, se arregló la ropa y tiró del verde y mullido manto que le había hecho las veces de cama para echárselo sobre los hombros.

La brisa de la mañana le hizo estremecer. Acarició la corteza de su guarida y se encaminó hacia una charca cercana. Arrodillada en la orilla, se miró en la superficie y la tocó con las yemas de los dedos.

- Buenos días, Agua. - dijo. Y Agua le devolvió un alegre chapoteo a modo de saludo. Cogió un poco entre las manos y se refrescó la cara. Le gustaba Agua, era fresca y cambiante.

Levantó la cabeza al oír los primeros trinos de los pájaros y un rayo de luz que traspasaba las copas de los árboles le dio en el rostro. Sonrió.

- Buenos días, Sol. – dijo. Y la luz parpadeó un instante para responder. Sol también era amigo suyo, a pesar de la distancia. Le fascinaba su calidez.

Paseó por el bosque dejando tras de sí un rastro de flores y jóvenes arbustos allá por donde arrastraba su manto, reverdeciendo el follaje en los troncos donde posaba sus manos. Acarició a los animales que se acercaban en busca de alimento fresco.

Una ráfaga de aire le alborotó el pelo, que llevaba cubierto de flores y pequeñas ramas:

- Por fin amaneces. – susurró en su oído.

- Buenos días, Viento. – susurró ella, divertida.

Estaba claro, porque si Madre Tierra estaba despierta, significaba que la primavera había llegado.


Irene Rodriguez                            Tomelloso (Ciudad Real), 20 de Abril de 2021



Relato nº 12                 "Primavera Vital"


La literatura guarda ciertos paralelismos con la vida. Generalmente, ésta no se asemeja ni por asomo al guion que hubiéramos elegido. Nos dan un puñado de palabras, y con ellas debemos ingeniar nuestra propia historia.

Cuando escucho las viejas canciones que formaban la banda sonora de mi adolescencia, me percato del inevitable paso de los años. Aunque queramos ser eternamente jóvenes, la cadena de la vida ha dado el paso a la estación otoñal, a tenor de la caída del pelo, tristemente caduco (a pesar de los mejunjes de la nueva alquimia) o, incluso, al blanco invierno, si hacemos honor al mar de canas de la sección felizmente perenne de la cabellera.

A menudo trata uno de fingir que esto no es cierto, hasta que siente sus huesos escacharrados por unos (antaño) leves ejercicios de gimnasia o, simplemente, hasta que un joven imberbe le habla de usted en la cola del supermercado. ¡Válgame Dios!

Como decía el clásico, es Ley de Vida. Al fin y al cabo, dichosos aquellos que llegan al frío invierno y lo pueden disfrutar. No obstante, permítanme deleitarme y, aunque sea a destiempo, aprender de mayor a ser pequeño.

En este sentido, ¿por qué no?, siempre es maravilloso regresar a tiempos ancestrales; cuando todo brotaba y florecía como algo completamente nuevo y brutal. A medida que envejecemos somos más resabiados, pero, ¿qué quieren que les diga?, ¡bendita ingenuidad!

Ser padre es lo más maravilloso del mundo. Esta experiencia te devuelve a la época de los dinosaurios, a construir castillos de arena o a sumergirte en una historia interminable.

No dejemos nunca de ser niños. No hay nada mejor que mantener el espíritu de la primavera en cualquier etapa de la vida. De este modo, la historia que escribimos día a día resulta mucho más feliz.


Vicente López                                  Ciudad Real, 27 de Abril de 2021

 


Relato nº 13                         "Primavera"


Quiero dormir un rato, un rato, un minuto, un siglo…….decía Federico

Cuando uno llega al otoño y este no te asusta, cuando esperas disfrutar todavía del color de los árboles

y de la luz dorada de los atardeceres, cuando piensas que la meta esta próxima y que lo vivido ha valido

la pena; tal vez aquello que esperabas se trastoca

Pero que todos sepan que no he muerto

y debes reconducir y reinventar tu propia vida acompañando a la persona que ha andado el camino

junto a ti, que te ha animado unas veces, que te ha desesperado otras, que te necesita y a la que

necesitas

porque hay un establo de oro en mis labios

y ves en aquellos que te siguen, hijos, nietos; que la vida no se para. Que el ciclo se repite. Que vuelve

la primavera y que tú la puedes sentir en las risas de esos niños con el graznido de las ocas y patos

en el rio o el zureo de las palomas junto a los arboles floridos. Ves la vida renacer

porque soy un pequeño amigo del viento del oeste

y tú disfrutas con ellos, y vuelves a tiempos ya olvidados, que recreas de nuevo y los vives y

los sientes. Porque la vida continúa y tú tienes que asumrla sin dejar que te pase por encima.

Aprovechar las pequeñas o grandes alegrías y que las tristezas que vendrán, sin duda,

no te derroten.

porque soy la sombra inmensa de mis lágrimas

Pues con todo ello tienes que vivir y debes aprovechar lo que cada día nos depare.


Fabrizio (Pseudónimo)                     29 de Abril de 2021




viernes, 2 de abril de 2021

I Certamen de Primavera

 


Dado el éxito de Certámenes anteriores, he pensado, que teniendo en cuenta la de talento escondido que hay entre seguidores, pacientes, expacientes, familiares y profesionales, convocar un Certamen de Primavera en una Estación en la que, además, se celebra el Día del Libro.

Las bases son las siguientes :

El tema, este año será "La Primavera". La extensión de los trabajos la he ampliado a 300 palabras, excluido el título. 

NOTA Se podrán presentar hasta un total de tres relatos por persona. Para las personas de nuevo acceso al blog y que no conozcan el procedimiento, podrán  enviar sus relatos a través de mi correo mpozuelo@sescam.jccm.es

Los premios que en esta ocasión serán concedidos por gentileza de Rehatrans


consistirán en :


Primer premio : Un fin de semana para dos personas en régimen de A/D en una Casa Rural adaptada y con encanto "El Rinconcito de Gredos" (Cuevas del Valle, Ávila) http://www.rinconcitogredos.com/ en fecha a determinar con el dueño.

Segundo Premio : Una comida para dos personas en el "Restaurante Venta de Aires"https://www.ventadeaires.com/

Tercer Premio : Un lote de cuentos cedidos por la Librería Taiga de Toledo http://www.libreriataiga.es/

Habrá un Jurado compuesto por el equipo del Gabinete Comunicación de el Hospital Nacional de Parapléjicos y otros profesionales. Se sumarán los votos del Jurado con los de los seguidores en el blog y en facebook cuando se cuelguen una vez finalizado el plazo de recepción. No bastará con tener muchos votos en facebook sino con haber sido votados al menos por dos miembros del Jurado para evitar que quien no lo difunde, esté en desventaja.

El plazo queda abierto desde hoy 2 de Abril hasta el 24 de Mayo.

NOTA : Animo a los seguidores a participar




jueves, 1 de abril de 2021

A mi padre

Si hace unos días, os habla de Laura Moro a propósito de una bonita historia

https://afrontandolesionmedular.blogspot.com/2021/03/nina-y-mujer-unidas-por-un-nexo-comun.html

 hoy la traigo de nuevo aquí por este magnífico testimonio. Le pedí yo que contara su vivencia personal junto a su padre Raúl Moro.


Dedicado a mi padre

Estaba pensando qué escribir, cómo describir lo que es para mí ser hija de un parapléjico, y no sabía que decir. Pero no porque no tenga cosas que decir sobre mi padre, a él le podría dedicar hojas enteras. Lo que no tenía era palabras para describir como es ser hija de un parapléjico. Esto que puede parecer raro tiene su explicación, y como siempre ha sido mi madre quién me ha dado la respuesta: yo no veo la silla cuando pienso en mi padre. No veo a un hombre que no puede hacer, al contrario, si necesito algo, a él y a mi madre son a los primeros a los que acudo.

Mi madre siempre dice que mi padre ha sido un padrazo desde antes de que yo naciera, que soy la hermana mayor. Y yo, que evidentemente no me acuerdo de mis primeros años de vida, veo las fotos y vídeos que tenemos y mi padre está ahí a mi lado, al de mi hermano. En la playa, en los teatros del colegio, jugando con nosotros… En definitiva, siendo el padre que toda niña quiere tener. Recuerdo uno de esos videos, el favorito de mi abuelo, mi hermano en la cuna, y yo diciéndole a mi padre que quiero pintar con él, y que voy a dejar las pinturas donde él las pueda coger. Y creo que eso es lo único que destacaría de ser hija de un lesionado medular: que eres consciente desde muy pequeña de las barreras arquitectónicas que existen a nuestro alrededor.

Me acuerdo cuando estaba aprendiendo a patinar, y por error frené con el patín que no era. Me hubiera caído si no fuera porque mi padre estaba ahí para sostenerme. Y así muchas más veces, literal y figuradamente. Porque mi padre es una de las personas a las que más admiro por su optimismo. Siempre nos dice que hay seguir adelante pase lo que pase, que nosotros podemos con todo. Es una persona alegre, luchadora y trabajadora. Es sin duda, uno de mis ejemplos a seguir.

Alguna vez me han preguntado cómo es tener un padre en silla de ruedas, y yo les he dicho que la única diferencia entre mi padre, y padre andante es que, a mí en vez de llevarme en hombros, me llevaban en la silla (y tan a gusto que iba). Tal vez suene repetitivo pero es que la realidad es así: mi padre es un padre al cien por cien. Implicado en mi educación y en la de mi hermano, en nuestro bienestar. Tenemos la suerte de ser personas muy queridas y muy bien cuidadas. Nunca nos ha faltado de nada. Hemos ido a la playa, al zoo, a restaurantes, a parques, a Disneyland… Mi padre ha ido a los partidos de fútbol de mi hermano, a mis exhibiciones de baile. Mi padre siempre ha estado a mi lado, a nuestro lado, cuando más lo hemos necesitado. Nos ha regañado cuando ha tenido que hacerlo, y creedme que la silla no quita autoridad. Mi padre me da tranquilidad. Me rio con él todos los días. No duramos mucho tiempo enfadados.

Tengo la suerte de que las personas que me han criado son mis mayores referentes en la vida. Llegar a ver la vida como la ve mi padre. Llegar a ser la mitad de buena madre que él es como padre. La silla de ruedas no ha impedido a mi padre ser un buen padre.

Es difícil explicar cuáles son las diferencias entre un padre andante y mi padre, cuando no las encuentras. Y tal vez si no las encuentro es porque no las hay.


Muchísimas gracias, Laura, por compartir algo tan personal.