Cuando Laura Rodiguez, actriz, hoy paciente del Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo, me habló de su última obra de teatro "Tres sillas de enea", enseguida pensé en hacer esta muy merecida entrada en el blog. La directora de la Compañia de Teatro "Dinamos de Creación", María Lebrato, que la ha visitado en el Hospital, le dice que quiere seguir contando con ella. Ya habían hecho Teatro Inclusivo al adaptar la obra a la lengua de signos.
La Compañía de Teatro :
"Con esta dinamo podrás crear energía a través de tu propio movimiento y avanzar por el mundo cultural, social y terapéutico al ritmo que necesites, sin prisas, disfrutando del paseo".
Esto es lo que dice Laura sobre el la obra y el papel que le ha tocado representar, el de Rosa, la nieta. Se trata de una obra en la que están representadas tres generaciones de mujeres.
Desde un principio me conmovió leer 3 Sillas de Enea porque refleja el rol de la mujer a lo largo de la historia; simplemente por ser mujer, y después por ser hija y por haber sido nieta.
Siempre, en cada ensayo y en cada representación, he tenido muy presente a mis abuelas y para mí ha sido como un pequeño homenaje para ellas, por cómo tuvieron que vivir una guerra civil primero y una posguerra después, en medio de una dictadura en la que ser mujer era no tener ningún derecho, siempre a la sombra de algún hombre: padre primero y marido después.
Siempre luchando y sacando a los hijos adelante.
Con Rosa me he sentido muy cómoda porque al ser la más joven tiene una visión más cercana del papel de la mujer en la sociedad actual.
Rosa me ha hecho habitar la frustración, la impotencia e incluso la culpabilidad con respecto a lo que se espera de la mujer en nuestra sociedad. Como si fuera una muñequita, un robot programado o una “superwoman” siempre al servicio de los demás; y si no cumple las expectativas, te conviertes en una "niña mala". Ser libre y querer hacer las mismas cosas que puede hacer un hombre la convierte en eso.
La valentía de Rosa mezclada con su inocencia me conmueve.
Hoy desde la otra silla, la de ruedas, Laura sigue poniendo su alma en todo lo que hace. Esta vez le ha tocado representar un papel bien difícil, el de una mujer con diversidad funcional. Desde aquí le deseo que siga con esa motivación y espíritu de lucha que le caracteriza, ese amor y esa generosidad que desprende.






