martes, 5 de julio de 2022

Todos son recuerdos que jamás olvidaré (Jubilación II)

Aunque muchos de los seguidores han hecho algún que otro comentario en relación a lo que me ha podido representar mi jubilación, yo no he compartido con vosotros algunas sensaciones que he tenido cuando iba cerrando ese capítulo de mi vida y vaciando el despacho.

Podréis estar más cerca de ello si os muestro una foto de el antes y después.

Antes



Después 
Este es el escenario el día 8 de mayo cuando acabé de recoger lo que me quedaba del despacho


Yo había escrito acerca de la importancia de cuidar el lugar de trabajo

Este escaparate lleno de luz, de plantas y de vida minimiza el estrés generado por la enfermedad. Los pacientes que asisten al despacho encamados o sentados así como sus familiares perciben el espacio en el que se los recibe de un modo más acogedor favoreciendo la expresión de emociones y sentimientos. Las mujeres mayores se sienten un poco como en casa y aprovechan para hablarme de sus plantas, balcones y terrazas.
Otros, dan un paso más y me piden un esqueje de alguna planta en particular que no conocían hasta ese momento. Me alegra saber que siempre me tendrán cerca cuando la planta crezca o florezca.
Durante el tiempo de hospitalización, familiares y vecinas se esmeran en seguir regando o cuidando de las plantas de las pacientes, unas con más amor que otras. En cualquier caso, las plantas, como los animales de compañía, acusarán la falta de esa mano que sabe acariciarlas y proporcionarles lo que realmente necesitan.

Últimamente he hablado mucho acerca de la gratitud y no me cansaré de seguir haciéndolo porque me siento muy agradecida.

Con acierto, algunas personas hicieron una pequeña réplica mía.

Mariano Rivera me hizo un retrato usando lápices pastel a partir de esta foto


Miguel Ángel Pérez Lucas hizo un collage con flores a partir de esta otra


Y en la foto del despacho primera podéis ver colgada de la repisa (no tengo imagen de primer plano) una muñeca de goma eva realizada por Isabel Montoya a la que bautizó con el nombre de MªÁngeles que me representaba perfectamente.

Hay cientos de frases y detalles de otros muchos pacientes y familiares, muchos de ellos antes de que existiera este blog y pudiera hacer más visible la gratitud.

De muchos no dije nada para no hacer agravios comparativos pero conservo detalles preciosos unos de uso personal y otros que forman parte de la decoración de mi casa.

Gracias por tanto como me habéis dado.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Siempre gracias infinitas por enseñarnos ser felices de otra manera

Anónimo dijo...

Isabel Montoya y Andrés ,,con tanto cariño que te hice yo aquellauñrca,,,que me enseñaron hacer en el taller del hospital,,,que tanto bien nos hacía pasar el rato a los familiares mientras nuestro maridos estaban en el kinmssio,,,te queremos María Ángeles

Afrontando la lesión medular dijo...

Gracias Anónimo y Gracias Isa y Andrés. Es para mi una fuente enorme de satisfacción pensar que pude aportar algo en un proceso tan duro como el que tuvísteis que enfrentar.

Gracias por tanta gratitud.