viernes, 6 de diciembre de 2013

Primer Certamen de Cuentos : Votaciones : " Desafiando barreras"



DESAFIANDO BARRERAS


"Tres socavones, un tramo de adoquines, cinco metros de empedrado, dieciséis bordillos, seis rampas . Lo tenía todo planeado. Así tenía que ser. Apenas había pegado ojo la noche anterior fantaseando con aquel camino que le conduciría a su entrevista de trabajo. La primera de su nueva vida. 

Recordó cuantas veces había recorrido aquella ciudad con la que ahora se reecontraba para ya nunca volver a pisarla. Depositó el maletín sobre sus rodillas y, desde su altura de niño, se enfrentó a la calle. Por nada del mundo quería llegar tarde. Un cielo asediado de nubes negras le dio los buenos días permitiendo que sus miedos e inseguridades le envenenaran el pensamiento. Se apresuró. Si la negra tormenta desplegaba las alas sobre su cabeza se le complicarían aun más las cosas. Posó sus manos en el acero y sorteó con ligereza los primeros obstáculos. Según fue avanzando las preocupaciones que se lo comían por dentro fueron acallándose. Un gran impulso hacia detrás y uno pequeño hacia delante, superó un bordillo. Las primeras gotas estallaron sobre el camino. En unos instantes las calles relucientes de lluvia se trasformaron en una deslizante pista y a punto estuvo de resbalar. Se preguntó porque la ciudad que le había visto nacer se le declaraba ahora tan hostil. En las miradas de los transeúntes pudo ver su discapacidad. Cuando tembloroso alcanzó su destino, una capa de sudor y agua le nublaba el rostro. No obstante, le envolvía la discreta sonrisa triunfal de quien posee la certeza de que, por más que el mundo añada, no hay obstáculo que le impida alcanzar su suerte."

María Vázquez                                                                                     Noviembre 2013

Primer Certamen de Cuentos : Votaciones : " Somos diamantes"

Somos diamantes

   Los diamantes cuando los sacan del centro de la tierra, salen como una piedra más, sucios, sin forma, mates, sin brillo, nadie si no los conocen dan un Euro por ellos.       Así somos nosotros cuando nacemos, traemos la naturaleza caída de pecado carnal, pero Dios que es el joyero empieza a trabajar en nuestras vidas, como si fuéramos diamantes y nos pone en su campo de trabajo que es el mundo, allí nos limpia, por Jesucristo al que cree en Él, y por su Espíritu Santo empieza a darnos forma, como el joyero hace con el diamante.      ¿Cómo Dios nos da forma? Coge la lima y el martillito para el diamante y empieza a dar golpecitos para que quede como el joyero quiere. Si el diamante tuviera vida le dolerían esos golpes. Para nosotros el propósito de Dios es que no suframos, pero a veces nos desviamos de ese propósito y sufrimos y sentimos dolor pero ese dolor si lo resistimos sirve para madurar, y lo resistimos si tenemos al Señor en nuestras vidas.       Nos vendrán pruebas y muchas veces Dios las permite, para limpiarnos de nuestros pecados, ya sea de orgullo, o de rebeldía hacia Él, porque Dios quiere que le busquemos. La prueba vale para hacernos más fuerte si eres de Dios. Si no eres de Dios la prueba te puede hundir.       El joyero que es Dios le da a la piedra de diamante que somos nosotros, forma de figura geométrica, para que su luz entre por los cristales de nuestros corazones y brillemos para Él en el mundo.       El diamante falso, cuando Dios empieza a pulirlo, se rompe y ya no sirve es una piedra de tierra, no era dura, era terrenal.       Tenemos que ser piedras de diamante duras en este mundo y brillar para Dios.


                                                                                                  Noviembre 2013                                  Jacoba Hernández




Primer Certamen de Cuentos : Votaciones : "El vuelo de las mariposas"

El vuelo de las mariposas

- No me pidas que cargue con ese peso, que mis alas son frágiles  - le dijo la mariposa -. Si pretendes hacer de mí lo que no soy, perderé todo lo bello: mis colores, mis vuelos, mis caricias al aire, mi sonrisa al pasar... 
Entonces, el hombre comprendió lo injusto de querer que aquella mariposa volase como el resto de sus halcones, y acercándose suavemente a ella, le susurró:
- Déjame conocerte y quererte, y te enseñaré el vuelo de mariposa más bonito que hayas visto nunca.

Carmen Sara Floriano

Primer Certamen de Cuentos : Votaciones . "La metamorfosis cromática"

LA METAMORFOSIS CROMÁTICA

Se consideraba a sí mismo un Aleph, el punto en que convergen todos los puntos del
universo, sin embargo con el tiempo su visión se había vuelto monocromática, las
células fotorreceptoras sensibles al color de su retina estaban adormecidas, no
recordaba desde cuándo y no era un caso aislado, en la sociedad donde vivía muchas
personas estaban perdiendo la capacidad de observación, probable motivo de la
pérdida del cromatismo según los últimos estudios científicos.
Sus circunstancias empezaron a cambiar durante un viaje profesional a la India en
busca de las famosas canteras de Makrana donde se extrae el mármol blanco con el
que fue recubierto el Taj‐Mahal, un día paseando por las calles de Jaipur, llamada
"Ciudad Rosa" por el color rosáceo‐anaranjado de las fachadas de sus edificios,
vislumbró fugazmente ráfagas de colores después de muchos años viendo solo grises,
ya casi no recordaba el placer de ver la gama cromática completa, hacía tiempo que
sólo distinguía la forma de las cosas.
De vuelta a la ciudad donde vivía no dejaba de pensar en las experiencias adquiridas
durante su periplo por aquellas tierras exóticas, sucias y despiadadas, al mismo tiempo
llenas de luz y movimiento que contrastaba con la modernidad y monotonía que
imperaba en su civilización. Tampoco dejaba de pensar en las ráfagas rojas, amarillas y
azules, que durante segundos le dejaron paralizado y que todavía en ocasiones podía
vislumbrar cuando cerraba los ojos, cayó en la cuenta que eran sólo los colores
primarios.
Era primavera y por entonces dormía en el suelo sobre una colchoneta Thai intentando
aliviar los dolores ciáticos que le acosaban desde hacía tiempo agudizados por los
rigores del viaje recién terminado, las largas y tediosas horas de avión, el estrafalario
trayecto de más de 1.000 km en coche desde Mumbai a Nueva Delhi y el escaso
reposo nocivo en camas con muelles desnivelados y famélicos colchones habituales en
los hoteles de las alocadas carreteras.
Como hacía habitualmente se había despertado temprano y al intentar incorporarse
un dolor endiablado le paralizó la pierna izquierda, dejándole tumbado en posición
fetal. En ese estado estuvo luchando contra su sufrimiento hasta que su mujer, que ya
estaba al corriente, apareció para anunciarle la llegada de la ambulancia que le
trasladaría al hospital, después de suministrarle un calmante sólo recuerda
somnolientos pensamientos, grabados en su memoria, con crueles imágenes del
sufrimiento estoico de los parias hindúes y de las conversaciones que mantuvo
durante su viaje acerca del inamovible destino ¿está todo escrito?, se preguntaba.
En el hospital después de las pruebas oportunas y la visita del experto, virtuoso y
competente neurocirujano, una enfermera muy amable y labios carnosos rellenos de
silicona entró en la habitación donde estaba hospitalizado comunicándole la necesidad
de una urgente intervención quirúrgica de una estenosis y una hernia discal que habían
detectado en las resonancias magnéticas del día anterior.
Después de la sencilla operación desafortunadamente, como resultado de la misma,
sufrió una lesión medular que se manifestó al despertar lentamente de la anestesia y
comprobar con sorpresa al principio luego con ira y finalmente con resignación que
había perdido movilidad y sensibilidad de cintura para abajo.
Durante su prolongado periodo de internamiento y rehabilitación se dedicaba en
especial a su recuperación entreteniéndose con actividades con las que realmente
disfrutaba y que hacía tiempo no practicaba, lectura, pintura, meditación, observación,
conversación y sin percatarse se repetían cada vez con mayor frecuencia las fugaces
ráfagas de colores, esta vez ampliadas al color naranja del cielo en los atardeceres de
septiembre, el verde de los árboles sin que pudiera todavía distinguir las diferentes
tonalidades y el enigmático color violeta que transita entre lo visible y lo invisible, color
atribuido al Arcángel Zadquiel que ayuda a recobrar la tranquilidad emocional.
Cierto es que vivía momentos en los que la desesperación se atrincheraba en sus
entrañas entonces oía una voz a su espalda dándole los buenos días con inmensa
alegría, reconocía la voz, era Pedro una de las admirables personas con las que
convivía y que tanto le ayudaban obsequiándole con su amistad.
Poco a poco su visión fue recobrando los colores mediante la sosegada observación,
había perdido la capacidad de andar a cambio había dejado de ser el hombre inmaduro
y egocéntrico que era, había aprendido a experimentar lo que los demás sienten y
a reconocer la limitación de sus facultades, ahora su aspiración era vivir sus sueños
humildemente, contemplaba la vida con mayor claridad. ¿Está todo escrito?, se
preguntó.

Jorge Rosillo

Oct/2013

Primer Certamen de Cuentos : Votaciones : " El Pajarillo roto"

EL PAJARILLO ROTO

"El pajarillo roto". Autor : Eva Terán

Cayó en nuestras manos una tarde de Septiembre. A simple vista era un pajarillo saludable y precioso, colores vivos y plumas brillantes pero.............no podía volar.

No sabíamos muy bien qué hacer con él. Sacarlo de su entorno y llevarlo a casa, no me parecía una buena opción.

Al preguntar todos nos decían prácticamente lo mismo :"Está muerto"; "Échalo por ahí"; "Dáselo a los gatos, no merece la pena".

Decidimos que lo único que podíamos hacer por él era ayudarlo a volver a su habitat de la mejor manera posible. Recogimos ramas y hojas secas y le colocamos un nido en lo alto de un olivo. Regresamos al día siguiente y allí estaba pero por la tarde ya había muerto y un poco más tarde ya había desaparecido.

No dejo de pensar que en otra época yo hubiera corrido la misma suerte, pero ahora mismo se que vivir es algo más que unos brazos o piernas y que se puede volar sin alas.

                                                                        Eva Terán

Primer Certamen de Cuentos : Votaciones : "Jazmín de verano"

JAZMÍN DE VERANO


—      En realidad vos me querés por lo que yo te quiero a vos… es decir, solo me querés porque en el fondo sos un egoísta.

—      No, yo te quiero y no pienso en lo que me das a cambio. Yo te quiero a vos por lo que sos y no por lo que hacés por mí.

—      Está bien, pero no te confundas… yo no hablo de “hacer cosas” yo hablo de afecto… hablo de que decís que me querés… y te hago una pregunta: ¿qué pasaría si yo no te quisiera? ¿Me seguirías queriendo?

—      ¡Claro que te seguiría queriendo!… bueno… realmente no lo sé… porque si no me quisieras, vos ya no serías vos. Serías otra persona.

—      ¿Ves? Entonces me das la razón.. Vos me querés porque yo te quiero. Si no te quisiera otro gallo cantaría.

El la miró con cara seria y sin inmutarse recitó obviando toda expresividad.

—  “¿Cómo quieres que te quiera si el que quiero que me quiera no me quiere como quiero que me quiera?” Ahora vos… y más rápido.

—  “Comoquieresquetequierasielquequieroquemequrppnomequirrrrppp…….”
Las risas brotaron de los dos al mismo tiempo. La de ella era un viento suave, la de él contenida porque no quería romper la pasibilidad y la tranquilidad de ese momento. Se miraron. Les sobrevino otra sacudida que se transformó en sonrisas. Bajaron la cabeza pero sin dejar de mirarse. Se besaron. Muy lentamente, se volvieron a besar.
Ya estaba amaneciendo. Los dos caracoles habían estado caminando y hablando así, toda la noche.

Entre los pastitos húmedos por el rocío trazaron una línea casi recta, casi perfecta, que iba del limonero hasta el jazmín. Una luciérnaga les había dicho que ya comenzaban a oler sus flores.

                                                                                Horacio Novello, 21 de Octubre 2013

Primer Certamen de Cuentos : Votaciones : "Te regalo un paseo"


                                                TE REGALO UN PASEO

Oscar tenía un día malo. Apenas había hablado durante la mañana. Se perdía constantemente en sus pensamientos y Paula empezaba a estar preocupada. Intentó animarle pero estaba tan ausente que no hubo manera. Abatida, se sentó junto a él, le tomó la mano y lo besó.
            -¿Qué te ocurre?
            -Estoy bien.
            -Venga, cuéntame que es eso que revolotea en tu cabeza.
            -No es nada, tonterías.
            -¡Oscar, vamos! Cuéntamelo.
            -No se como contarte esto. Hoy me he dado cuenta de que apenas recuerdo lo que sentía mientras caminaba. –Paula le abrazó sin decir nada.
           
El resto del día transcurrió silencioso y triste para ambos. Hacía un par de años desde que aquel fatídico accidente había condenado a Oscar a estar sentado en su silla. Paula daba vueltas y vueltas al asunto. El recuerdo de su infancia, cuando falleció su abuela, se instaló en su cabeza. Recordaba que con el paso del tiempo su imagen se desdibujaba en sus recuerdos. Llegó el día en que tan sólo era una silueta borrosa y entonces fue realmente consciente de su ausencia. Desde ese día, su madre hablaba a menudo de su abuela, y le regaló su mejor fotografía. Todavía la llevaba en la cartera, estaba un tanto descolorida por el paso de los años, pero mantuvo fresca en su cabeza la imagen de su querida abuela.
           
Redibujar una imagen era mucho más sencillo que recuperar sensaciones olvidadas. Paula deseaba ayudar a Oscar pero no sabía como hacerlo. Añoraba sus largos paseos en los que cogidos de la mano hacían planes de futuro y compartían ilusiones. Desde el accidente los paseos eran escasos y cortos. Paula se sentía culpable, como si comiera bombones delante de un diabético. Era a Oscar al que le apasionaba caminar. Caminar y correr. Ahora la acompañaba desde su silla, y enseguida terminaban ambos sentados, sin brillo en los ojos y casi siempre en silencio.

Después de darle muchas vueltas, Paula decidió hacerle un regalo a Oscar.
-Cierra los ojos, voy a regalarte un paseo por el campo, por nuestro sendero.
-Oscar cerró los ojos extrañado. –Dame la mano -siguió hablando ella mientras tomaba su mano. -¿Preparado?
-No sé -respondió Oscar algo expectante.
-Lo primero respira hondo porque, hoy, hace un día precioso. El aire es tan fresco que duele cuando entra en los pulmones. Huele a campo, a manzanilla y a romero. – Paula hinchó sus pulmones hasta que no cupo un gramo más de oxigeno dentro. Oscar hizo lo mismo. – Ahora, cerramos la puerta de la verja y comenzamos a caminar por el sendero. Hay un par de amapolas, me agacho con idea de arrancarlas, y tu tiras de mi “¡Vamos Paula, déjalas! Están preciosas, si las arrancas, durarán un suspiro”, me dices. Te sigo y tu aceleras el paso, y yo repito para mis adentros tu frasecita preferida “Hay que caminar rápido, para poner en forma el corazón” Coges carrerilla y yo intento mantener tu ritmo. Estos primeros pasos son duros. Los gemelos y los talones están acartonados y duelen un poco, pero seguimos caminando a buen ritmo y las piernas comienzan a entrar en calor. Entonces las rodillas parecen mejor engrasadas y los músculos se van amoldando a la orografía del terreno. El corazón se acelera. ¡Mira como aumenta sus pulsaciones! –Paula acercó la mano de Oscar a su pecho para que pudiera sentir el cansancio de los primeros metros. –Comienzas a tener calor y te anudas  el jersey a la cintura arrepentido como siempre de haberlo cogido. Me regañas porque he sido yo la que me he empeñado en que lo lleves. Comenzamos la cuesta y como siempre me dices, “Pole, pole” que  ya se que en Suajili  significa despacio, despacio. Aminoramos la marcha dando pasitos muy cortos. Las piernas pesan ahora un montón y miramos al suelo para evitar ver lo que queda de subida. El calor se aloja entre el pecho y tu cabeza, obligándote a respirar aire caliente. Seguimos caminando cuesta arriba, los gemelos duelen cuando se estiran para obligar a cada pierna a seguir el movimiento constante, primero una, luego la otra,  así una y otra vez. Comienzas a sudar y el corazón se pone a mil. -Paula posó la mano de Oscar de nuevo en su corazón para que recordará la satisfacción de su agotamiento.

A partir de aquí todo el camino es recto. Tus piernas hacen ya su trabajo solas, ahora apenas las sientes, es como si flotaran. -Oscar besó a Paula y notó su boca seca por el esfuerzo de la subida. –La llanura está espectacular. Las praderas están verdes, repletas de florecillas amarillas flotando sobre ellas. De vez en cuando aparece alguna flor de azafrán extraviada y los pequeños hoyos presagian la proximidad de los juegos de algún joven gazapo. - Oscar paró un instante para  respirar el frescor de tanta belleza. La brisa mezclaba el dulce aroma de la piel de Paula con el de las flores silvestres produciendo un perfume irresistiblemente embriagador.
-Paula, ¿Qué haremos estas vacaciones?
-Podríamos ir a la playa, a algún sitio  tranquilo.
-Pero si alquilamos un apartamento este verano, nos quedaremos sin dinero para arreglar el granero.
Paula miró emocionada a Oscar. El granero quedó a medio terminar hacía dos años. Aquel pequeño granero que soñaban con convertir en un pequeño hogar para pasar los fines de semana haciendo lo que más les gustaba, pasear y soñar despiertos cualquier futuro que los mantuviera unidos.
-Creo que por fin podremos cambiar la viga grande y eliminar la carcoma de las pequeñas que estaban menos infectadas. Con un poco de suerte el tejado podría estar listo en un par de meses y si lo adecentamos un poco, podríamos pasar allí el verano. Dar largos paseos y terminar por fin de arreglarlo.
Paula le abrazó feliz. A ella no se le hubiese ocurrido un plan mejor.

Llegaron a casa agotados de aquel paseo imaginario. Oscar abrió por fin  los ojos. Podía sentir el cansancio en sus piernas y estaba feliz porque por fin fue consciente de que lo que más le gustaba de esos largos paseos era estar junto a Paula. Su aroma era superior al de cualquier flor, el tacto de su mano era  solo comparable a la caricia de los rayos del sol en un frio día de invierno. Hacer planes de futuro juntos convertía el paisaje en algo inigualable. Daba igual si volvía a olvidar la sensación de caminar, seguiría disfrutando de lo esencial del camino, disfrutaría construyendo a cada paso su sueño más ambicioso, un futuro feliz junto a ella.


Betty                                                                                                 18/10/13