viernes, 11 de diciembre de 2020

Manual para una vida feliz y manual de vida

Siempre en todo momento debemos hacer lo que de nosotros depende, permaneciendo firmes y tranquilos respecto a los demás. Epicteto

No importa el caudal del tiempo que se te dé si no hay donde se deposite: se escurre a través de las grietas y agujeros del alma no trabajada. Séneca

La perfección de las costumbres lleva consigo el que se sirva cada día como si fuese el último de la vida, sin apresurarse, no desanimarse y obrar con ficción. Marco Aurelio 


En estos tiempos de pandemia, no nos viene mal un poco de estoicismo.


jueves, 10 de diciembre de 2020

Vivencias del Covid-19 en primera persona (II)


Pasando el Covid

Al final va uno y lo pilla. Del trabajo a casa, de casa al trabajo y así, y en una de estas, te empieza la tosecilla, un compañero ha dado positivo, consigues que te hagan el test rápido y ¡puntúas!

Confinadito en casa, vas tosiendo, teniendo fiebre y sintiéndote mal ¿Me va a tocar premio especial, esto no es como una gripecilla? Pues no, a la semana y tras vicisitudes varias acabas en el hospital.

Todo tipo de temores se te juntan, las imágenes supuestamente informativas, pero demasiado manidas y casi obscenas con que nos inundan los medios te pasan por la cabeza, mientras a la par tu cuerpo está hecho un guiñapo.

Mi experiencia hospitalaria, felizmente solo en planta, fue inmejorable, el alivio de los síntomas que tuve, la magnífica atención de unos profesionales comprometidos, no como héroes sino como personas de buen saber y hacer ha sido reveladora, de lo que tenemos como Sanidad Pública, un bien que no sabemos apreciar y que no debemos descuidar.

Mentalmente mientras estás en esa fase de reposo, los culos inquietos que somos los parapléjicos por un lado hemos aprendido a tener cierta paciencia, pero por otra te enfrentas a dudas y miedos. Supongo que dependerá también de nuestras creencias o descreencias, en mi caso, más que a la sedación/ventilación o incluso a la muerte, mis inquietudes se referían a quién podías dejar atrás, la familia, en el fondo una sensación muy similar a la que tuve hace ya tantos años cuando adquirí en otra tómbola la lesión medular.

Al final vuelves a casa, un poco más tullidito que antes, más mayor que antes, te cuesta levantarte, con una convalecencia programada larga, con oxígeno y medicaciones variadas de dudosa efectividad. Estás bien, pero sigues con ciertas inquietudes ¿Volveré a mi actividad normal? ¿Puedo recaer? ¿Me salvaré de ponerme la vacuna del ARNm que tan apresuradamente nos venden? Ves la tele y te espantas de las reuniones y compras masivas, pero asumes que la vida tiene que continuar.

No sé, trataré de seguir el plan de estos últimos años, no vivir el día a día como si fuera el último día, sino como si fuera el primer día, tratando de descubrir y disfrutar de lo que se tiene, que no es poco. Otras sociedades no tienen la gran suerte de vivir en un entorno como el nuestro, donde pese a nuestros grandes defectos, la vida tiene una cierto respaldo. Los pueblos con epidemias de hambre, diarreas y extrema injusticia social, deben mirarnos con una cierta cara de escepticismo, esperando únicamente que les mandemos los restos de nuestros sobrantes plásticos para hundirles aún un poquito más en la miseria.

Hay un filósofo, respetado pero poco conocido, fue humilde y no tuvo una vida fácil, Spinoza, comentaba este buen hombre que “lo bueno” es todo aquello que nos ayuda en nuestra esfuerzo, empeño,  impulso, inclinación y que eso nos da alegría, “lo malo” es todo lo que nos restringe y trata de apartar de ese afán, y eso nos entristece, vencer la tristeza ese es el objetivo.

Supongo que suena un poco a “Coach trainer”, pero lo veo muy aplicable a esta situación y a tantas otras de nuestra existencia. ¡Siempre para adelante y mucho ánimo!

 

Juan Mª Josa Mutuberria      Madrid, 10 de Diciembre de 2020

miércoles, 9 de diciembre de 2020

Vivencias del Covid-19 en primera persona (I)

Hoy inicio esta serie de entradas dedicadas a las experiencias vividas por la pandemia.

Comienzo con este testimonio en primera persona de Nuria Martín Conejero que lo presentó al VIII Certamen de relatos. 

Se trata de su experiencia al contraer el virus que la obligó a ingresar en UCI.


  "Al despertar!

Allí estabas con tus ojos tranquilizadores y tu sonrisa preciosa.

-¡Felicidades!,¡Es tu cumpleaños! Haber despertado hoy, es el mejor regalo que me puedes dar!-Me dijiste con una alegría inmensa.

Fuiste explicándome todo lo que había sucedido, tenía muchísimas lagunas, mucha confusión, y cuando te llamaba por otro nombre te reías y yo me enfadaba, no podía hacerte eso te decía, pero al final me hacías reír.

Mientras me dabas de comer, hablábamos de nuestras cosas, de nuestro día a día, de nuestra gente y me distraías de todo

Llegó la noche y me dijiste que tenías que marcharte, tu cara se puso triste por primera vez, te dije que estaría bien.

El día siguiente a tu lado pasó con más sonrisas aun, pero llegó el momento de salir de entre esos cristales para subir a la 5ª planta, era una buena noticia, pero llorábamos, nos separaban.

El celador que nos acompañó nos miraba extrañado, y preguntó:-Perdonad, ¿desde cuándo os conocéis?

A lo que Ángela contestó llena de lágrimas en los ojos: Yo a ella desde hace 7 días, ella a mi desde hace menos de 48 horas, ella es mi bella durmiente más especial.

 Dedicatoria a mi enfermera de la UVI Ángela, (nunca más olvidaré tu nombre), y a tod@s y cada uno de l@s profesionales de la sanidad que con su trabajo dan hasta su alma.

Nuria Martín                     Madrid, 23 de Noviembre de 2020 


domingo, 6 de diciembre de 2020

Afrontar la muerte



En este año que nos está tocando vivir, seguro que más de un seguidor ha perdido a algún ser querido debido al Coronavirus. Aunque el duelo es inevitable, este libro les puede ayudar a enfrentarlo y elaborarlo de una manera más adaptativa.

Cómo acompañar a nuestros seres queridos está basado en las propias experiencias de la autora acompañando a personas en el tránsito de la muerte.

La muerte de un ser querido es lo más grande que nos puede pasar. En este relato se explica cómo con entendimiento y conocimientos que nos lleven a vivir este trance desde el amor y no desde el sufrimiento, podemos ayudarles a ellos –los que se marchan— y a nosotros mismos.

¿Qué somos? ¿Qué venimos a hacer aquí? ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos?
La intención de esta obra es dar respuesta a estas difíciles preguntas que todos nos hacemos en algún momento concreto de nuestras vidas.
Cuando somos conscientes, en el momento de la muerte del cuerpo, el camino natural es la elevación del alma, ir hacia la luz. Con frecuencia, mucha gente se pierde en este camino por no tener conciencia de que sólo muere el cuerpo, por falta de información o por asuntos pendientes que se quedan sin resolver.

Somos seres de luz, almas en un cuerpo físico viviendo experiencias humanas, y no estamos solos, otros seres de luz están para ayudarnos, para que, desde niveles distintos, colaboremos mutuamente.

https://libros.cc/Como-acompanar-a-nuestros-seres-queridos.htm

Otra referencia que puede servir de guía-ayuda

https://www.dignitymemorial.com/es-es/support-friends-and-family/grief-library/grief-support-for-caregivers

sábado, 5 de diciembre de 2020

Relato fuera de Concurso : El Fantasma

Uno de nuestros participantes en el VIII Certamen de Relatos Cortos, Aurelio Fuertes, me hizo llegar este relato que no pude incluir por su extensión pero creo que merece la pena compartir.

EL FANTASMA

            Su aparición vino a coincidir con la fecha en que me dieron de alta en el Hospital de Parapléjicos, había ingresado allí tres meses antes por una caída que me produjo una lesión en la médula.

          Era otoño y aunque los árboles empezaban ya a desnudarse, el tiempo estaba anormalmente cálido y seco, ideal para pasear.

Le he visto. Con su aire de siempre y su abrigo oscuro, ahora su caminar es más lento y se ayuda de un bastón que apoya en la mano izquierda.

            Las noticias corren rápido por el método del boca a boca en las ciudades donde aún es posible trasladarse a pie a la mayoría de los lugares. Así ocurrió en este caso, entre mis conocidos y amigos empezaron a contarse los unos a los otros que me habían visto, algunos en la larga avenida que lleva al Hospital, otros en los alrededores de la Plaza Mayor o en el casco viejo, al abrigo de sus dorados monumentos que en aquellos días adquirían una luz especial con la puesta de sol, una luz que llamaba de forma irremediable a la nostalgia.

 La secuencia era siempre la misma. Todos habían preguntado qué tal estaba y yo les había contestado que mejor, entonces ellos me habían transmitido su gran alegría al verme, lo mucho que había mejorado y el gran susto que se llevaron cuando tuve el accidente.

El invierno no fue especialmente frío y apenas hubo días de niebla como en otros años, la ciudad seguía siendo un buen lugar para el paseo y para el encuentro y con el encuentro la conversación, que a veces volvía sobre los pasos de mi vuelta y mi estado. Ya eran muchos los que se habían cruzado conmigo en el camino y habían hablado de mi recuperación.

No fue hasta el inicio de la primavera, cuando los días se alargan y empiezan a florecer las mimosas y los almendros, cuando un íntimo amigo descubrió la patraña:

No es él, es un fantasma que recorre la ciudad y aunque es verdad que son iguales sus rasgos físicos y también su sonrisa y su amabilidad cuando saluda, el suplantador no tiene el brillo de sus ojos y cuando habla está ausente la ironía de nuestro amigo, su alegría de vivir y la fuerza en la defensa de sus convicciones. En los ojos de este paseante y en sus palabras solo se percibe la esperanza de sobrevivir.

 

                                         Aurelio Fuertes Martín (Salamanca)

                                                                                  Marzo-2020

viernes, 4 de diciembre de 2020

Historias de la pandemia : Desde la ventana



Esta imagen aparentemente nos muestra a dos hermanos alegres y sonrientes. Detrás de ella, hay una de tantas historias que nos sobrecogen. Es la de Ramón y su familia que están obligados a verse separados por la dichosa pandemia que se instaló entre nosotros hace ya nueve meses y que ha destrozado la vida de muchas familias. Los que sobrevivieron a ella, y otros que fueron hospitalizados por diversos motivos, por suerte se ven predestinados a no ver a sus seres queridos por el régimen estricto de visitas, régimen necesario pero doloroso.

En la foto, allá arriba, podemos ver a Ramón, el papá "paciente", nunca mejor empleado el término mirando por la ventana desde su planta tercera. No solo no puede ver, abrazar y oler a Jorge y Alberto, sus hijos, sino que está limitado a verlos desde esa altura. Aún así, los niños quieren ver a su padre, siempre que les sea posible, aunque sea solo tras el cristal y a esa distancia.

A los profesionales que trabajamos allí también nos llegan muy adentro estas historias Covid a sabiendas que lo más duro ya no es que los pacientes hayan contraído una lesión medular sino que la tengan que pasar "a pelo" sin el apoyo presencial de la familia.

jueves, 3 de diciembre de 2020

Día Internacional de las Personas con Discapacidad

El Día Internacional de las Personas con Discapacidad fue declarado en 1992 por la Asamblea General de las Naciones Unidas mediante la resolución 47/3. El objetivo es promover los derechos y el bienestar de las personas con discapacidades en todos los ámbitos de la sociedad y el desarrollo, así como concienciar sobre su situación en todos los aspectos de la vida política, social, económica y cultural.

Este año el tema del Día Internacional de las Personas con Discapacidad (IDPD) es "Participación y el liderazgo de las personas con discapacidad: Agenda de Desarrollo 2030". Se centra en el empoderamiento de las personas con discapacidad para un desarrollo inclusivo, equitativo y sostenible, como se pedía en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que se compromete a "no dejar a nadie atrás" y considera la discapacidad como una cuestión transversal en la implementación de sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Yo quiero dedicarle este día en especial a una pareja muy especial. Se trata de Juan de Dios, un expaciente que contrajo una tetraplejia hace 20 años y Carmen, su Asistente Personal que lo acompaña desde hace cinco.

El pasado día 1 de Diciembre tuve la suerte de poder reencontrarme con ellos y aprovechar para grabar en calidad de "expertos" en sus respectivos roles. Sus testimonios serán colgados en el Canal 10 de TV del Hospital Nacional de Parapléjicos como ejemplo de buen afrontamiento en el caso de Juan y como visibilidad de la figura del Asistente Personal en el caso de Carmen.

A la Asistencia Personal ya le he dedicado algunas entradas

https://afrontandolesionmedular.blogspot.com/2015/05/intocable-asistencia-personal-y-vida.html

https://afrontandolesionmedular.blogspot.com/2018/12/asistencia-personal-y-vida.html