martes, 1 de octubre de 2013

Erase una vez una señorita muy, muy fea




Cuando nada sucede,  

y el verano se ha ido,  
y las hojas comienzan a caer de los árboles,  
y el frío oxida el borde de los ríos  
y hace más lento el curso de las aguas;  

cuando el cielo parece un mar violento,  
y los pájaros cambian de paisaje,  
y las palabras se oyen cada vez más lejanas,  
como susurros que dispersa el viento;  

entonces,   
ya se sabe,  
es lo que pasa:  

esas hojas, los pájaros, las nubes,  
las palabras dispersas y los ríos,  
nos llenan de inquietud súbitamente  
y de desesperanza.  

No busquéis el motivo en vuestros corazones.  
Tan sólo es lo que dije:  
lo que pasa.  

También interpretada por Juan Dominguez  http://www.youtube.com/watch?v=MMEDrdWr7QU


El pasado viernes en el marco del Programa de Terapia Familiar invité a participar a una profesora de la UCLM que está trabajando sobre las estrategias de afrontamiento frente a las pérdidas para un libro del Grado de Enfermería. Aproveché la ocasión para invitar a varios expacientes veteranos y curtidos al respecto y algún que otro profesional interesado en profundizar en el tema. Es difícil resumir lo que se trató durante dos intensas horas pero la intervención de una familiar me inspiró esta Entrada y no quería dejar de compartirla con vosotros.

Esta madre se expresó del siguiente modo : "La silla de ruedas al principio es como una profesora muy fea. Yo tenía, cuando era jovencita, una profesora muy fea, muy fea que originaba mucho rechazo. Cuando la fuimos conociendo y profundizando en sus cualidades, ya nadie veía en ella su fealdad sino su dulzura".

Me pareció acertadísiima la comparación por el rechazo que suele crear en muchos pacientes la silla de ruedas tanto es así que hoy me comentaba la mujer de un paciente que su marido no quería que lo vieran en una silla de ruedas pero, en cambio, aceptaba desplazarse en una scooter.

A lo largo del blog hemos hablado de lo que cuesta salir a la calle con la silla, del miedo que los l.m. tienen de exponerse a las miradas, miedos, en ocasiones, infundados porque según dónde y cuándo la gente va "a su bola" y no repara en la silla. Ya comenté que el lesionado tiende a achacar todos sus males a la silla. Si lo miran es porque va en silla y si no lo miran es también porque va en silla.

Aprovecho para abrir debate y que los seguidores nos cuenten su experiencia en la silla tanto en relación a  lo que les llevó adaptarse y colocarla en su sitio (quitársela de la cabeza y ponerla en el culo, como dice Francisco Vañó), como en relación a las miradas que los indiscretos transeúntes clavan sobre el lesionado y sus familiares, especialmente si es pareja y joven o si el nivel de la lesión compromete mucho la movilidad e independencia. y el lesionado necesita que se le "echen muchas manos".

8 comentarios:

"La Chica del Jardín" dijo...

¡Ay madre! Si la belleza de una persona la basáramos en el físico... ¿Qué haríamos los que no hemos sido agraciados con tanta belleza exterior? ¿Qué más da el exterior? ¿Sentado? ¿De pié? Cuando uno se enamora de alguien, ¿sólo es por su cuerpo? yo tengo claro que no, los humanos son más bellos cuando cultivan su interior y desprenden buenas sensaciones para sus congéneres, una mochililla cargada de valores, que comparte con el entorno...

Hablando de profes... sé que los chavales prefieren a la señorita "fea" por todo lo que les da, siempre con una sonrisa y sin pedir nada a cambio... ¿qué recibe ella? el cariño de los niños, el afecto, sus SONRISAS,... Transmitiendo valores, sembrando lo bueno... se recolecta "LO MEJOR".

Si se es capaz de encontrar la verdadera belleza de las personas... el mundo se verá más bello y con mucho color

La energía que transmiten las personas dice mucho de su interior, aprendamos a conocerlo...

Respecto a miradas... el primer día las ves, pero después... pasan desapercibidas

Los que vivimos en las grandes ciudades, estamos acostumbrados a ver muchas personas a nuestro alrededor, ¿en quién paramos la mirada?, creo que en quién sin saber porqué nos da buenas vibraciones...

Besos bellos, por supuesto llenos de color

Afrontando la lesión medular dijo...

El probelema no es solo que no se trnsmita el valor y cultivo de esta belleza exterior, "Chica del jardín", desde la cuna sino que esta sociedad es ambiciosa de un materialismo y culto al cuerpo que no creo que conduzca a sus ciudadanos a la felicidad.

Los pacientes descubren la belleza no imaginada o vista cuando quedan parapléjicos.

Respectoa la silla, saquémosle brillo y esplendor.

Felipe dijo...

Son las cosas que pasan cuando llega el otoño, que es difícil imaginar como sobrevivir al invierno y aún más que llegará, inexorablemente, otra primavera. Y sin embargo así es la vida, por encima de lo que sintamos en cada momento. Hay que aprender a soportar el frío para volver a ver florecer las rosas. Hay que tener paciencia para descubrir los nuevos brotes que surgirán de un palo aparentemente seco. Hay que tener experiencia para creer que los milagros no solamente existen sino que se dan con más frecuencia duelo que imaginamos.
Pero, sobre todo, hay que aprender a mirar para abajo y no envidiar lo que está por encima de nosotros.
Creo que lo único que hay que seguir conservando, a ultranza, es la dignidad de ser humano, alto o bajo, feo o guapo, inteligente o torpe, en plenas facultades o discapacitado. Creo que quien sólo rinde culto a la belleza se equivoca en su forma de vivir.
Un abrazo a los que han aprendido a aceptarse como son y de dar lo mejor que tienen a los demás.

Aquilino González dijo...

Hace 23 años salir a la calle en una silla y más en una ciudad pequeñita era convertirte en el objeto de todas las miradas. Tardas tiempo en acostumbrarte a ir a tu rollo quitándote esa mala sensación de la cabeza...poco a poco va desapareciendo y cada persona tiene su ritmo que esta también marcado por su personalidad. Yo reconozco que durante años lo lleve muy mal y me costo mucho..pero hay una cosa que es obvia, mientras nosotros no salimos y cuando lo hacemos no lo disfrutamos por que estamos pendientes de ese malestar..la vida se escapa, son días que se dejan de vivir y ya no van a volver...Yo hace ya muchos años que no tengo el mínimo problema por eso, pero si que recuerdo la cantidad de cosas que pude haber realizado y no lo hice por el mal rollo que me daba salir con mi silla. Aprovechar cada día...la silla va donde debe de ir..nunca en la cabeza. Un saludo y mucho animo!!

Afrontando la lesión medular dijo...

¡Vaya, hombre, nos ha salido otro Ángel González!

Preciosas reflexiones, Felipe. Gracias

Afrontando la lesión medular dijo...

Todos hemos dejado pasar oportunidades, con silla o sin silla, Aquilino.

Yo empecé a trabajar en el Hospital hace 24 años y las cosas han cambiado mucho respecto a la rehabilitación de las l.m. desde entonces, por fortuna, para mejor. Además, aunque lentamente, la sociedad va eliminando barreras.

Ya sabes, "las oportunidades son como los amaneceres, si uno espera demasiado, se los pierde". Creo que aprendiste la lección y nunca es tarde. Nos vale tu receta para los nuevos lesionados. Gracias por seguirnos en el blog.

Anónimo dijo...

Debo admitir que a partir de la lesión de mi amigo, me fue mas palpable la fragilidad del ser humano, todos estamos expuestos a sufrir un acontecimiento que puede cambiarnos la vida.

Creo que a veces los ojos no engañan, porque ellos nos muestran las cosas totalmente diferentes de lo que son.

Como la maestra, que a pesar de ser fea, resulto una mujer hermosa verdad?, pues si a veces cuando vemos a una persona con discapacidad pensamos que son feos, que hicieron algo muy malo para estar así o muchas cosas mas.

A veces pienso que pensaba mi amigo cuando veia a una persona en la calle en silla de ruedas, o que experiencia tuvo con ellos? tal por eso que piensa el no quiera salir de casa, por temos a esas miradas y pensamientos.

Adry

Afrontando la lesión medular dijo...

Son muchas las personas con diversidad funcional que les cuesta exponerse a las miradas de la gente.

Algunos tuvieron que pasar por una situación más difícil todavía e ingresar en el Hospital para hacer el cambio como el ejemplo que nos ponía hoya "La chica del Jardín"