jueves, 29 de octubre de 2015

La esencia de la vida : Cuento 23


En aquella aldea vivían los seres más alegres que jamás antes había visto nadie. Seres de colores, parlanchines, bailaores, gigantones, rechonchos…seres diversos que nunca paraban de reír, porque para ellos la risa era su energía.

Mangui cuando se despertó vio que todo había cambiado: los caminos ahora eran grises, los colores de los seres no brillaban y la gente ¡no reía!. Se extrañó tanto que comenzó a preguntar a todos sus vecinos: a Chato Chatoso, a Lisi Lucy, y por fin la señora Lida le dio la respuesta. Dos de los seres más alegres de la aldea se habían enfadado y todos estaban tristes porque no sabían qué hacer.

Mangui no podía permitir que ocurriera eso. ¡Dos amigos habían dejado de hablarse! Así que con su alegre cantar, llenó de música toda la aldea. Los dos amigos al escuchar la melodía, se miraron, se abrazaron y su esencia permaneció inalterable.

C. Gª. Agüera, 25 de octubre 2015



5 comentarios:

Anónimo dijo...

Le doy mi voto

Alicia Garcia dijo...

Voto por este cuento

Mario García-Brioles Ortega dijo...

Doy mí voto a este cuento.

Anónimo dijo...

Mi voto para este cuento

Carmen A. S. dijo...

Doy mi voto a este cuento.