martes, 1 de julio de 2014

¡Menudo taxista!

Un taxi cualquiera
A lo largo de mis 25 años trabajando en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo pueden imaginar que he oido muchas cosas y he visto muchas actitudes pero nada como lo que recientemente me comentó la mujer de un paciente acerca de la conversación mantenida en el trayecto en Taxi al Hospital. Lo he llamado conversación aunque podría más bien tratarse de un monólogo del taxista que cree que en la "carrera" o recorrido están incluídos los comentarios u opiniones más o menos afortunados hacia los pacientes ingresados en el Hospital Nacional de Parapléjicos. En el caso que nos ocupa y que paso a comentar en esta Entrada, el comentario es claramente desafortunado.

Recreo la escena : "Chica joven que toma un taxi con destino al H.N.P.. Taxista indiscreto que pregunta el motivo de su visita. Una vez que conoce que esta bonita joven iba a visitar a su pareja, la desanima y osa a invitarla a interrumpir la relación ahora que aún está a tiempo, La chica se calla y se limita a seguir escuchando hasta su destino sin dar pie a nada más y el silencio por respuesta."

Conozco poco otras culturas pero me temo que esta es una conducta prototípica de los atrevidos españolitos que tienden a opinar aunque no se les pregunte.

Había oído otros comentarios en este sentido en la parada del bus pero realizados por parte de los familiares veteranos. En este caso, se trataba de aconsejar con la experiencia a las espaldas de alguna esposa que no había asumido bien la lesión y los daños colaterales.

En el primer caso y tratándose de una mujer asustada a la que la lesión le queda grande de entrada, chico favor le hacen comentarios de este tipo.Lo que esta mujer requiere es todo el apoyo del mundo para poder hacer frente a la situación en la que "en un segundo" se ha visto avocada..

6 comentarios:

Betty dijo...

!Valiente imbécil, ese taxista! ¿Quien dijo que la vida es siempre fácil? ¿Quién nos asegura que por ser fácil será más feliz?
Hay millones de historias sobre la vida de personas que merecen la pena ser contadas. Jamás escuché a nadie hablar con orgullo de nadie que llevara una vida cómoda y rutinaria. He oído historias de abuelas que tuvieron que sacar a delante a once hijos en plena guerra, padres que trabajaron de sol a sol sin perder la sonrisa, madres que cuidaron a sus hijos, a sus padres e incluso a sus suegros. Amigos que quedaron solos muy jóvenes y salieron adelante, estando siempre ahí, para echar una mano en vez de pedir auxilio. Parejas que permanecieron juntos pese a todas las dificultades.

Soy consciente del vértigo que debe producir la lesión de una pareja, sobre todo si se es joven y se tiene toda la vida por delante pero, la persona que padece la lesión sigue siendo la misma. Probablemente al principio no, pero con el tiempo y si su entorno pone de su parte, volverá a ser la misma persona pese a las dificultades y los cambios. ¿Nos enamoramos de floreros? Quedan muy monos sobre la mesa pero, con el tiempo, uno se aburre de mirarlos. Personalmente prefiero a mi lado a alguien que me haga reír, alguien con quien llorar, con quien proyectar un futuro y millones de sueños. El cuerpo del lesionado tendrá que acomodarse en la silla pero la personalidad, lo que nos atrae, lo que queríamos antes de la lesión no se ubica en las piernas, ni en los brazos.
Habrá que adaptarse a la nueva situación; a viajar de otra forma, a retomar actividades, a modificar las relaciones sexuales. Al fin y al cabo, todos evolucionamos y cambiamos con el tiempo.
No seamos estúpidos. No cambiemos por un florero a quien queremos por culpa del miedo.
Y si se me permite, pese a ser consciente de estar opinando sin ser preguntada,
; ) quisiera dar un consejo: a palabras necias contestaciones del tipo «Y, a usted, ¿quien le ha preguntado?»
Millones de besos.

M Carmen Paramo Abad dijo...

Hola, me llamo Carmen Páramo y estuve en el hospital hasta el día 25 de Abril de este año. El comentario/consejo de ese taxista es de cobardes o de no querer mucho a tu pareja, su pensamiento es "es más fácil salir corriendo, que luchar ante esa situación".
Yo puedo dar gracias, un millón de veces, por tener una persona tan maravillosa como mi marido, ha sufrido y ha luchado, y sigue luchando, junto a mi por mi recuperación, día tras día, y no sólo ahora, que estamos casados, sino hasta cuando eramos novios, pues hace 30 años que me operaron de otro tumor y tuve que volver a empezar a andar y ahí estuvo él, luchando y dando ánimos, aunque hubiera sido más fácil salir huyendo, ya que llevábamos sólo diez meses de relación.
Con ello quiero decir que no se debe abandonar a la persona que quieres, aunque este en silla de ruedas, ya que sigue siendo persona cargada de maravillosos sentimientos y no necesita sufrir más.

Afrontando la lesión medular dijo...

Hace ya tiempo que no comentabas, Betty. Se ve que te habías reservado para tu excelente comentario. No me queda añadir más que GRACIAS por tu mensaje que seguro que ayuda a muchas personas que están pasando por un mal momento en esa etapa aguda de la lesión cuando el mundo se le viene a uno abajo y le pilla por sorpresa.

Afrontando la lesión medular dijo...

No sabes lo que me alegra verte comentar y en la línea que lo has hecho. No te olvides de cuidar tu también a tu marido y estar a la altura que está él que se ve que te quiere un montón. Gracias, Carmen.

Anónimo dijo...

Creo que a veces hablamos sin pensar que nos puede pasar a nosotros, la pregunta que podríamos hacerle al taxista es, ¿que pasaría si tuviera un accidente, que esperemos que no, en su taxi y quedará con un L.M.?. ¿Le pediría a su pareja/esposa, que lo abandonará??

Creo que la respuesta lo sabemos todos.

Cuando nos creemos invencibles decimos esta clase de tonterías, sugerimos cosas que, en otras circunstancias no las diríamos.

Afortunadamente, hay muchos familiares que luchan juntos, no abandonan, y la única razón que existe, es porque amamos a nuestros amigos o familiares.

Seguramente el taxista, no sabe el significado de las palabras amor y compromiso y eso es más lamentable, porque jamás conocerá lo que realmente es la felicidad.

Adry

Afrontando la lesión medular dijo...

Tu comentario está lleno de fuerza. Creo que el taxista es muy osado e imprudente y mejor estaría escuchando y observando el sufrimiento humano en sus recorridos. Podría aprovecharlo para ayudar a los pasajeros y hacerles el camino más fácil y agradable.