viernes, 5 de junio de 2015

Latas llenas de recuerdos




Leyendo el post que colgué de Mónica Lalanda  "Los botones de mi madre", en el Post de ayer, a José Mauel Ara le hizo recordar aquellas latas de membrillo de Puente Genil donde su madre (también fallecida) guardaba sus hilos de costura. Estas latas sirvieron de costureros, joyeros, galleteros, entre otras.

Animo a los seguidores del blog, al menos a los más entrados en años, a que nos cuenten sus historias escondidas en estas latas y los tesoros que en ellas guardaran ellos o sus padres.

Me ha traído a la memoria recuerdos de infancia y cómo el dulce de membrillo formó parte de la dieta familiar aunque la superó con creces el pan con la jícara de chocolate de nuestras meriendas.

Empiezo e el juego diciendo que yo guardaba en las latas mis cromos, esos cromos de picar a los que las niñas jugábamos y los recortables




Puede que alguien no lo guardara en latas de membrillo pero si en algún otro tipo de lata, caja o arquita.

Me ha venido a la cabeza una enfermera del Hospital que colecciona latas. Otro secreto escondido.
A ver quien es el siguiente que se anima a retroceder en el tiempo y compartir sus recuerdos de la infancia, una etapa a la que siempre volvemos de uno u otro modo.

Cuelgo estos lápices llenos de vida de la colección de mi amiga Francesca




8 comentarios:

La Chica del Jardín dijo...

Buenos días!

Qué bonito post!

Siempre fui y soy de guardar de todo en cajitas, latas, ...

Una de las cosas que me gustaba guardar, aunque me llameis friki, eran las piezas de los despertadores, radios... que previamente me cargaba desarmando y nunca los volvía a armar, jajaja

Por otro lado, tengo aun, cajas con mi colección de buhos (más de 300, y todos regalados), los sellos de las cartas (cuando se escribían cartas), lápices (aún soy aficionada)... Y lo mejor de todo, cuando saqué todas mis cosas de casa mi abuela, apareció una carpeta de mi adolescencia, compraba la revista "SuperPop" y luego me hacía mis cuadernitos con fotos de mis "ídolos"... cuadernos con "frases"...

Hoy en día sigo conservando muchas de aquellas cosas, como lo guardaba todo, cada vez que hago limpia tiro la mitad pero siempre queda la otra mitad y así nunca se acaba. Algo que me apasionó desde pequeña fueron las fotos, las guardo con muchísimo cariño, hay un álbum especial que llevaba mi abuela en su bolso que tengo como un trofeo...

En mi casa las latas para todo eran de "Cola Cao", y todavía se usan

Me voy a currar

Besos mil enlatados, cargados de mis recuerdos

Afrontando la lesión medular dijo...

¡Buenos días, madrugadora lectora!. Ya veo que querías ser la primera en comentar. Se de tu pasión por las cajitas. En mi colección hay alguna tuya.

He visto hace dos días en el super que vuelven esas latas de "Cola Cao". Me temo que hay mucho nostálgico y mucho friki como tú.

Yo tengo una amiga que tiene una colección de lápices maravillosos, lápices traídos de lugares y continentes diferentes. A mí me ha contagiado y también colecciono.

Me encanta ver las diferentes etapas de cada cual porque según las edades así han sido los juegos, las colecciones y los fans.

Gracias por tu tiempo que se que es poco.

Francesca dijo...

Hola. Cajas, cajitas, cajones... cualquier contenedor es bueno para guardar en él nuestros tesoros, aquellos objetos que, vete a saber por qué motivo deseamos conservar y mimar. Yo también he coleccionado muchas cosas: botones, búhos, fotografías, recortes de periódicos y revistas, posavasos... Cada uno de los objetos guardados tiene un significado especial, aunque los demás sólo vean en ellos "trastos inútiles que ocupan mucho espacio". Mi pasión, sobre todo, son los lapiceros. Ningún bolígrafo extra-gel-suave-escritura, ninguna tecla de ordenador, puede igualar la sensación de tomar un lapicero en la mano, sentir el calor de la madera, el olor a naturaleza, el recuerdo de la infancia, babi, recreo y amiga para siempre.
Como dice mi amiga Mª Ängeles, mis lapiceros tienen vida. Por la noche, cuando todo está en silencio, ellos despiertan como los personajes del cuento. Se cuentan unos a otros su procedencia, algunos de países lejanos, cómo llegaron hasta aquí, quién los trajo y cómo se sienten ahora. Charlan, ríen, se pelean por ocupar el mejor sitio, donde más se les vea o cerca de sus viejos amigos con los que ya llevan tiempo. Y conspiran. Lo sé porque cuando les echo un vistazo, de cuando en cuando,la bruja cada vez está más cerca del angelito, y la clave de sol junto a la bailarina de salsa cubana.
Ahora les he pillado dormidos y he hecho una foto para vosotros.
Que tengáis todos un hermoso día. Francesca.

Afrontando la lesión medular dijo...

¡Qué regalo tan bonito para el blog, estos lápices tuyos tan llenos de vida y tan viajeros!.

me ha recordado mucho lo que comentas a la historia del soldadito de plomo, esos soldaditos que cobraban vida en el silencio de la noche.

¡Olor a lápiz!, ¡Qué característico este olor en las escuelas! Sabría reconocerlo con los ojos cerrados.

Gracias, Francesca por asomarte a nuestra ventana.

Sonriman dijo...

Buenas tardes, en mi caso , recuerdo haber guardado multitud de coches de diferentes tamaños, era fans y sigo siendo fans de los coches, ahora además de a escala, a tamaño real, pero no tengo posibilidad monetaria para colecionar, aunque si coservo un Mazda, 323f, semi deportivo que tiene ya 23años. Además recuerdo unos muñecos de plástico a escala pequeña de soldados con los que jugaba al fútbol con ellos y guerras derribandolos con gomas de sujetar lad cajas, que juego me dieron y que juego me dan al pensar en ellos. Otras cosaas de momento no guardo. Una inmensa sonrisa, no guardada pero di bien cuidada a todos.

Afrontando la lesión medular dijo...

A los chicos siempre les gustaron los coches. esas colecciones de coches miniaturas eran una delicia. A mí también me gustaban las de mi hermano.

Soldados, muñecos de plástico y un largo etcétera hicieron las delicias de los niños de unas décadas atrás. Las gomas, las cajas de cartón que tú, como buen zapatero, tendrías por mil, las chapas, todo ello, daba mucha rienda suelta a la imaginación.

Nos alegra verte de nuevo por aquí, Manuel.

Te envío una caja llena e sonrisas.

Elena Batalla dijo...

En mi infancia guardaba en cajitas mil cosas...los cromos...lapices...pero me interesaba mas fisgonear las colecciones de mi hermano...sobretodo las esculturas que hacia en tizas con una minúscula navaja...era un artista! Y en casa de mi abuela había una caja de madera llena de estampas y postales...recuerdo unas con flores que las usaban para declarar su amor los novios...eso si...con mucho respeto...casi llamando a su enamorada de usted...pasaba horas revolviendo esta caja...y soñando con imágenes de lugares lejanos...París y Londres entonces estaban muy muy lejos...hoy colecciono pendientes "originales" los tengo en una caja colgados por parejas y cuando tengo tiempo los ordeno!

Muchos besos!

Afrontando la lesión medular dijo...

¡Qué tesoros descubrimos de los seguidores! veo que este juego está sirviendo para recuperar la infancia me ha encantado lo de esas tarjetas postales de flores de enamorados. Yo recuerdo unas tarjetas que no eran de color pero se las coloreaba un poco artificialmente ¡Qué razón llevas, Elena, qué lejos quedaba París entonces!

¡Vaya colección original la tuya!

¡Ah! Y lo de las tizas nunca había oido a nadie que hiciera algo similar.