sábado, 19 de enero de 2013

Parejas : Vinculación y ajuste tras la lesión

Durante la primera etapa de mi trayectoria profesional en el Hospitala Nacional de Parapléjicos de Toledo, una de las preocupaciones más frecuentes que oía, por parte de los familiares cuando ingresaban, consistía en el hecho de que la lesión conllevara un cambio en el carácter o personalidad del lesionado. Era un temor expresado, fundamentalmente, por mujeres jóvenes cuando la lesión había comprometido o recaído en su compañero varón.

Hace muchos años que estos temores no se dejaban sentir. El hecho de que ayer lo expresara un paciente varón en primera persona confesando su cambio en el carácter, malhumorado e irascible, cambio que repercutía en su compañera, me llevó a hacer esta entrada sobre los aspectos que influyen en el mantenimiento de la relación, vinculación y ajuste en la pareja.

Para Rolland (ver cita en la página) "las enfermedades crónicas pueden tener consecuencias devastadoras para la pareja. Para superar las dificultades y complejidades, las parejas deben mantener una relación viable y equilibrada mientras "cuidan" al cónyugue "enfermo" y dan respuesta a las incertidumbres que acarrea el proyectar y lograr objetivos normativos del ciclo de vida a pesar de la amenaza de pérdida y sus implicaciones. La "discapacidad" puede ser una oportunidad para el crecimiento de la relación o llevar a un deterioro de la misma y distanciamiento". Comparto con Navarro que que el mejor predictor de la ruptura o continuidad es la calidad de la relación antes de la lesión.

De otra parte, Rolland, señala que las áreas que más comprometidas se ven en una relación de pareja tras la enfermedad o "discapacidad" son la intimidad, la comunicación o el balance de simetrías. Afirma, asimismo, que la "intimidad" es un concepto difícil de definir dada la interdependencia con factores como el género, la cultura, la clase social, la etapa del ciclo vital individual y de la pareja. El estrés generado por la enfermedad y el momento del ciclo vital por el que atraviesan la pareja y la familia también so factores influyentes.

La comunicación está estrechamente unida a la intimidad de tal modo que el hecho de mantener una buena comunicación, franca y directa, puede convertirse en un factor protector frente a la adversidad y los problemas derivados de ésta. En la práctica clínica diaria, observo que esta comunicación deja mucho que desear en muchas parejas porque no están muy entrenados en la expresión de sentimientos, emociones y en la resolución de los conflictos derivados de la relación.

Las parejas se adaptan mejor cuando hacen frente a los problemas, redundando, a su vez, en el fortalecimiento de la relación, viviendo ésta de manera más intensa y facilitando la resolución de los problemas que la "discapacidad" plantea, ocupándose de aquéllo, verdaderamente, importante.

Es de vital importancia, también, equilibrar las asimetrías de la relación que suelen ser inevitables tras la lesión ya que ésta conlleva una reestructuración de roles debido a los cambios y limitaciones de la propia lesión.

La relación se hace más "indispensable" para el lesionado, especialmente cuando existe una situación de dependencia física y más "costosa" tanto a nivel emocional como físico para el miembro no lesionado de la pareja. A su vez, el hecho de que el lesionado se sienta una carga lleva ímplicito el miedo a ser abandonado.

En esta reestructuración de roles y equilibrio de las asimetrías, pueden ser de utilidad algunas estategias por parte de la persona con "discapacidad" como son el contribuir con otras tareas que ahora puede hacer y antes no hacía (logística de la casa, educación de los hijos, si los hubiera, manejo de la economía familiar, entre otras).

Para finalizar, no quiero dejar de señalar la importancia que tiene el hecho de que el lesionado no tienda al victivismo adoptando el rol de enfermo y no olvide que no es el único que se ha visto afectado por la lesión y por los daños colaterales de ésta.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Es interesante saber como las parejas se adaptan a la nueva situación. Por lo que he leído y lo que se ha publicado en el blog, me he dado cuenta que no es fácil.

En el caso de mi amigo, el es soltero, a veces me pregunto que hubiera pasado si antes de la lesión hubiera formado una familia. Tal vez ese sería el motor para seguir avanzando.

Pero también me enseña lo importante que es cuidar esa plantita que es el "amor" en la pareja, porque hay regarla, darle abono y vitaminas, hablarle con cariño y muchas cosas mas, para que cuando haya mucho aire, tempestades o un calor abrazador, se sostenga y no se marchite.

Adry

Afrontando la lesión medular dijo...

El haber constituído la pareja o la familia antes de la lesión, ya ves, Adry, que no es el único factor protector sino el hecho de que este vínculo sea lo suficientemente consistente.

Ya comenté en alguna otra entrada, que los vínculos que se forman después de la lesión suelen ser más duraderos. Ahora bien, no todos los l.m.tienen la oportunidad de hacer pareja tras la lesión y menos cuando el grado de compromiso en la respiración o movilidad son importantes.

Anónimo dijo...

Muy bueno este artículo también. Me siento identificada con lo de la comunicación, sobre todo expresar sentimientos y emociones, no sólo porque a veces eran tan nuevas que ni yo misma las reconocía sino también por pudor, porque yo nunca he sido de hablar en voz alta de mis sentimientos y porque algunos me parecía cruel compartirlos con él ya que eran provocados por sus propias circunstancias y hablarle de ellos me parecía añadir más dolor innecesariamente. Sin embargo, una parte de la comunicación no verbal ha debido funcionar entre nosotros porque alguna vez que se ha mencionado algo él conocía muy bien mis sentimientos al respecto sin yo haberle hablado de ellos.

Nosotros nunca hablamos de romper más allá de algún momento puntual de desesperación en los que no se habla en serio, algunas personas me lo quisieron insinuar pero no fue algo que estuviera sobre la mesa. Aunque es cierto que a mí me ha costado aceptarlo mucho más que a él, puede que sea por el carácter de cada uno. Me ayudó casarme, por estúpido que suene, yo me resistía y él me lo había pedido varias veces y al final lo hicimos y me aportó mucho, a lo mejor soy más tradicional de lo que pensaba, pero fue un punto de cambio, aunque probablemente haya sido más psicológico que otra cosa porque ya vivíamos juntos.

Afrontando la lesión medular dijo...

Interesante tus reflexiones. Te felicito por haber dado el paso y me alegro que ello contribuyera a que lo fueras integrando mejor. Os deseo mucha felicidad.

Gracias por buscar huecos para comentar e implicarte tanto a nivel personal. Vuestra experiencia estoy segura que servirá a otros.

Aprovecho para preguntarte si le has hablado a tu marido de la existencia del blog y que lo sigues.

Anónimo dijo...

Por supuesto que él no sabe nada, no sé si entra o no pero yo no hablaría así si supiera que él va a leerme.